En directo | Mercado semanal a orillas del Lea
11 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Ayer, en poco más de 40 minutos, el termómetro de un establecimiento comercial situado en Castro de Ribeiras de Lea llegó a señalar un descenso de dos grados. Pero si un termómetro pudiese describir la evolución de la localidad en las últimas décadas, seguramente registraría un acusado ascenso. Nadie cuestiona que Castro de Ribeiras de Lea sea una localidad en expansión, y hay días como el de ayer, miércoles, en que se hace evidente que la población ha crecido y crece sin perder la actividad de su mercado semanal. Al filo de las 12 del mediodía, con una temperatura que parecía más propia de abril o mayo que de agosto, las calderas del pulpo hervían a todo volumen y las vendedoras pulsaban el interés y el apetito de los transeúntes. Las raciones tenían un precio mínimo de cinco euros y un aspecto atractivo. Cerca del pulpo, los rotundos quesos castellanos de oveja y los melones de Villaconejos ofrecían un variado contraste, aunque quizá no tan evidente como el de un puesto de calzado. Una visitante preguntaba el precio de unas zapatillas de verano mientras del cielo empezaban a caer unas gotas que pronto serían un chaparrón. Impresiones favorables Pero ni un inesperado chubasco parece capaz de alterar el ritmo de un día de mercado en la población. Al filo de las 12, mientras un programa de televisión ofrecía una noticia de indudable alcance -parece que Curro Romero ha decidido adelgazar y cambiar de peinado-, dos clientes de un bar comentaban las incidencias del día ante sendos vasos de vino: -Está vindo xente. Ésa era la impresión de uno de ellos, que compartía el otro. Acaso ninguno de ellos imaginaba o deseaba el fuerte aguacero que empezó pocos minutos después y que puso en estampida a más de uno. No obstante, los puestos de pulpo tuvieron una importante animación, porque un mercado semanal de Castro es una tradición tan arraigada como los carballos que dan sombra a los puestos que se instalan todas las semanas.