Crónica | El oficio más viejo del mundo El abogado y sociólogo lucense José López Riopedre publicó «Mara y sus Amigas» una investigación a nivel local e internacional que comenzó en el año 1999
26 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.?a camino de convertirse en un experto en materia de prostitución. De hecho, ya participó como ponente en una comisión especial que sobre el tema tuvo lugar en el Senado cuando debatió sobre la posible regularización en España de lo que es el oficio más viejo del mundo. Se trata del abogado y sociólogo lucense, José López Riopedre. Acaba de publicar Mara y sus Amigas, un estudio sobre la prostitución en Galicia, con especial incidencia en Lugo. El trabajo de campo lo desarrolló en la comunidad autónoma y también en la ciudad de Florianópolis, la capital del estado brasileño de Santa Catarina. La conclusión del estudio puede sorprender. «Se va rompiendo el estereotipo de que todas las mujeres están traficadas. Cae por su propio peso. Muchas con las que pude contactar querían venir a España, y lo hicieron, para trabajar en la prostitución porque era una de las pocas salidas que tenían», expresó el autor del estudio. Riopedre destacó que también conoció casos de mujeres que vinieron engañadas. Aclaró, sin embargo, que muchas de ellas eran conscientes de lo que venían a hacer, «fueron engañadas y estafadas». Añadió este sociólogo que a algunas les prometieron trabajar en clubes de alto nivel «y acabaron en tugurios situados en medio de un descampado o un monte». El autor advierte en el libro que no defiende la prostitución «como el mejor trabajo del mundo, pero es una posibilidad real para muchas mujeres que debe ser respetada». Añade, además, que «las condiciones de explotación que sufren muchas personas en la prostitución no son diferentes a las que padecen en otros trabajos, por lo que deberíamos distinguir previamente entre prostitución y explotación de la prostitución». Riopedre advierte que, en el caso de Galicia, las condiciones que atraviesan algunas mujeres dedicadas a trabajos domésticos son más paupérrimas que las que se dedican a la prostitución. «Todo esto contribuye -explicó el autor del estudio- a que se produzca un trasvase de mujeres desde el ámbito doméstico hacia la prostitución». Riopedre sostiene que no debe abolirse la prostitución sino mejorarla, con derechos para las mujeres que trabajan en el sector. «Tal vez así el imaginario social dejaría de interpretar el todo por la parte más oscura y cruel de este negocio», sostiene este sociólogo. Este investigador se centró especialmente, en lo que a la capital lucense respecta a la prostitución ejercida en los pisos. Funcionan alrededor de unos veinte. La mayoría de las mujeres que ejercen la prostitución en la capital son de procedencia suaramericana: colombianas, brasileñas y últimamente muchas venezolanas. La movilidad caracteriza a la mayoría, según Riopedre. Hoy están aquí y dentro de unas semanas pueden estar trabajando en Asturias o Madrid. Sin preservativo Una cuestión que no podría dejar de planteársele al autor del estudio se refiere a las condiciones sanitarias en las que trabajan. «Ellas están bastante concienciadas del uso del preservativo con sus clientes, no así cuando se relacionan con sus parejas. Resulta sin embargo alucinante conocer que la mayoría de los clientes que acuden a pisos no desean utilizar el preservativo. Ofrecen, incluso, más dinero a cambio de hacerlo sin protección. Las mujeres están hasta las narices de este tipo de propuestas», destacó Riopedre. Este sociólogo y abogado entiende que las campañas para unas relaciones sanas deben orientarse más hacia los clientes que a las propias mujeres. «No abordar el asunto de esta manera, sería una hipocresía social», apuntó. En los pisos tienen una clientela generalmente fija. Los ingresos por término medio pueden oscilar entre los 900 y 1.800 euros al mes.