Memoria intacta a los 102 años

La Voz

LUGO

La seis La guitiricense Aurora Pumares, de Buriz, fue agasajada por la alcaldesa. La anciana señora padece sordera y ceguera pero todavía conserva cierta autonomía

07 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Llegar a los 102 años con una memoria intacta es un privilegio que tienen muy pocas personas. La guitiricense Aurora Pumares Carballeira, natural de Saá en la parroquia de Labrada pero residente desde hace varios años en Corvite de Arriba (Buriz), almacena recuerdos de la zona con los que se podría escribir un interesante libro. Pese a su avanzada edad, cree que su cutis es casi perfecto, liso y blanco, aunque desconoce la existencia de cremas y maquillaje. Curiosamente, a veces, dice que «xa me están saíndo algunhas enrugas». Sin embargo, su sordera hace que sus semejantes se comuniquen con dificultad con ella, por lo que buena parte de su sabiduría del lugar se queda en el olvido, Muchos de sus recuerdos están relacionados con las labores del campo de antaño. No en vano, fue agricultora hasta los 97 años, en que se quedó completamente ciega. Hasta ese momento, desarrolló numerosas tareas, llevando el ganado a pastar, cocía un pan único -según su familia-, araba y sembraba la tierra, entre otras actividades. Según relatan los familiares con los que convive, pese a su ceguera es bastante autónoma, pues se viste y desnuda sin necesidad de ayuda, coloca todo por riguroso orden. Además, Aurora camina únicamente con la ayuda de un bastón y lo hace por itinerarios perfectamente establecidos. Está muy interesada por la religión. «Polo que teño rezado e estou a rezar, xa podía estar no ceo» les dijo el sábado a la alcaldesa Regina Polín y al concejal José Teijeira, que también reside en Buriz, cuando le regalaron una cadena de plata y una medalla, además de varias plantas. Al enterarse, siempre con dificultad, de que los que le visitaban eran del Ayuntamiento, les transmitió su gran preocupación, que no es otra que es recibir una paga más grande o para que la Administración le entregue una ayuda a quien la cuide, pues reconoce su dependencia de otras personas para algunas cosas. En este caso se refirió a su nieta, a la que diariamente le expresa su agradecimiento por su trato exquisito. Aurora, que es viuda desde hace 32 años, vive con un hijo, su nuera, una nieta, un nieto político y dos bisnietos, con los que celebró su cumpleaños. Hace dos años, estuvo toda su familia en la fiesta, algunos de ellos residen bastante lejos, pero no faltaron a esa cita histórica. Le viven dos de los ocho hijos que tuvo, tiene diez nietos y once bisnietos.