La jueza impuso al agente nueve meses de prisión y arresto por amenazas y lesiones El acusado fue absuelto del maltrato habitual que le imputaba el fiscal
19 abr 2004 . Actualizado a las 07:00 h.?n agente de la guardia civil en activo, Juan Carlos Julio Iglesias, fue condenado por la titular del Juzgado de lo Penal número 2 de Lugo, como autor de un delito de amenazas y una falta de lesiones, a la pena de nueve meses de prisión y arresto de tres fines de semana. El fallo judicial también le impide acercarse al domicilio familiar de su esposa e hijos durante el tiempo de dos años. La sentencia declara probado que el guardia agredió a su hijo en el transcurso de una discusión motivada por una Coca Cola. Los hechos sucedieron sobre las nueve menos cuarto de la tarde del 15 de julio del año 2002 en el domicilio familiar, sito en el cuartel de la Guardia Civil, en la plaza de Bretaña, en la capital lucense. En el momento de producirse el incidente, en el domicilio familiar estaban la esposa y uno de los hijos del acusado. Éste fue agarrado por su padre quien, seguidamente, le abrió la puerta del domicilio y le pidió que se fuera inmediatamente del mismo. A continuación lo insultó y lo arrastró por la vivienda. Además, le propinó varios puñetazos y patadas. La esposa de Juan Carlos Julio Iglesias tuvo que intervenir para separarles, así como otro guardia a quien habían llamado para que les auxiliase. «Voy a por la pistola» En un momento del percance, el acusado cesó en su actitud y manifestó: «esto lo arreglo yo ahora; voy a por la pistola». Seguidamente fue a una de las habitaciones de la casa y regresó al poco tiempo con el arma reglamentaria en la mano, en concreto una pistola de la marca Star 9 milímetros parabellum. Ante esta situación de peligro la esposa y el hijo del acusado tuvieron que salir huyendo. Se refugiaron en el piso de un vecino en el que permanecieron hasta que Juan Carlos Julio Iglesias fue controlado. Como consecuencia de la acometida de la que fue víctima, el hijo del guardia resultó con lesiones consistentes en arañazos y contusiones que precisaron una primera asistencia médica y de las que tardó en curar ocho días. El relato de hechos expuesto en su momento por el ministerio fiscal se refería a otro tipo de ataques que no resultaron probados, según la jueza.