Crónica | Fiesta e historia Miles de personas abarrotaron las calles del casco viejo para visitar la segunda Feira Medieval ogranizada por la asociación comarcal de artesanos
10 abr 2004 . Actualizado a las 07:00 h.?as calles del casco viejo de Monforte retrocedieron ayer a la Edad Media. Con la ayuda de los tenderetes de la asociación comarcal de artesanos y de decenas de vecinos que se sumaron a la fiesta vestidos de monjes, nobles o campesinos, la Feira Medieval se convirtió en el acontecimiento de la Semana santa en Monforte. Miles de personas pasaron a lo largo del día por el recinto de la fiesta. Buena parte de la intendencia se fraguó en la oficina de turismo. El personal que la atiende repartió a lo largo de la semana pasada alrededor de doscientos trajes de época. Muchos más que el año pasado. «Ayuda el buen tiempo, y también la decisión de muchos comerciantes de atender sus negocios disfrazados», explicaba ayer una de las empleadas. La mayoría de los disfraces fueron para vecinos de Monforte. Pero no todos. Hubo quien vino de fuera con el traje de época puesto. Antonio Oviedo, por ejemplo, que es de Medina del Campo y está casado con una monfortina. Ayer apuraba el final de sus vacaciones con la familia de su mujer, disfrutando de la fiesta vestido con una túnica verde y azul. «Es del carnaval de Medina, que este año fuimos unos amigos de personajes medievales», explica. Tampoco eran de Monforte una buena parte de las dos docenas de puestos de artesanía instalados en la plaza de España, la cuesta de Santo Domingo y las calles de las Flores, Bailén, Panadeiras y Ricardo Quiroga. Los organizadores de la asociación de artesanos dieron prioridad a los expositores de la zona, y rechazó a algunos de fuera que estaban interesados en venir para evitar que hubiese demasiada oferta de un mismo tipo de producto. En la cuesta de Santo Domingo, al pie del tramo de la muralla que fue reconstruido después de venirse abajo hace dos años por la humedad, el alemán Jens Bottcher atiende un puesto de zapatos, carteras y todo tipo de complementos hechos en cuero. Está contento con las ventas, y se extraña de que la fiesta dure sólo un día: «Yo hago muchas ferias, y para un sitio como Monforte lo normal serían dos días; da más tiempo a que corra la voz y venga aún más gente». «Yo vendría», dice riéndose. Con tiempo para que funcione el boca a boca o sin él, lo cierto es que la fiesta ha cundido mucho más este año que el anterior. Primero por el tiempo, porque el año pasado la lluvia había obligado a echar el cierre antes de tiempo. Pero no sólo por eso. El programa de actos fue esta vez más amplio. En esta ocasión hubo grupos de música callejera, un ferreiro con una pequeña forja artesanal y un puesto con águilas, halcones, buhos y otras aves de presa cuyos cuidadores hicieron vistosas demostraciones de cetrería. Conferencia y cena Además, de forma paralela, se celebró en la Casa da Cultura una conferencia conmemorativa del 900 aniversario de la fundación de Monforte, con los historiadores Carlos Rodríguez y Manuela Sáez. Y en el Parador de Turismo empezaron ayer unas jornadas sobre cocina medieval, con una presentación oficial a las ocho y una cena a las nueve y media ambientada con música y teatro.