El conductor circulaba con una tasa de 1,16 y lo alcanzó en el arcén El fiscal acusó al reo de homicidio imprudente y delito contra la seguridad del tráfico
13 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.?n conductor que atropelló y mató a un peatón en el arcén en la carretera N-640, a la altura del kilómetro 90,750, aceptó un año de prisión y dos años y seis meses de privación del permiso de conducir. E.?J?.L?.F?. guiaba su vehículo con una tasa de alcohol de 1,16 miligramos. Los hechos que admitió L?.F?. ocurrieron el 20 de septiembre del año 2002. El peatón caminaba por el arcén, donde fue alcanzado por el turismo que conducía el encausado. Sufrió politraumatismo y la destrucción de los órganos vitales. Falleció en el acto. Cuando la Guardia Civil llegó al lugar del accidente observó que L?.F?. presentaba síntomas de haber conducido bajo la ingestión de bebidas alcoholicas. Caminaba con movimientos oscilantes y olía a alcohol. El fiscal acusaba a L?.F?. de un homicidio imprudente y de otro delito contra la seguridad del tráfico, por los que pedía tres años de cárcel y cinco de privación del derecho a conducir vehículos a motor. Pelea familiar El fiscal solicitó dos años y tres meses de cárcel por atentado y 15 fines de semana de arresto por tres faltas de lesiones para José Manuel Pérez Rivas, vecino de la avenida de As Américas. Se sentó en el banquillo de los acusados del Juzgado Penal número 2, por la pelea que mantuvo en la noche del 28 de junio del año 2002. En ella intervinieron su hijastra, su compañera sentimental y la abuela de la joven. Posteriormente se incorporaron cuatro policías nacionales. El motivo de la discusión fue que cuando Pérez Rivas llegó a su casa se encontró a su hijastra acompañada de su novio, un joven al que la familia no aceptaba porque se había fugado de un centro de menores y estaba en busca y captura. Según la fiscal, el acusado agarró por el pelo a la joven y la arrastró hasta la escalera y cerró la puerta, dejando fuera también a la abuela. Cuando llegó su compañera sentimental mantuvieron una nueva discusión, en la que intervino finalmente la policía. Fueron necesarios cuatro agentes para reducir al encausado, que dice no se acuerda de nada debido a que estaba ebrio. A uno de los guardias le rompió un dedo en el forcejeo. Deducción de testimonio La hijastra se desdijo de su declaración anterior y aseguró que las lesiones que presentaba se las produjo al caer por la escalera. Negó en todo momento que su padrastro la hubiera lesionado e insistió en que quien le dio una bofetada fue ella a él. La fiscal solicitó que se le dedujera testimonio, al considerar que faltaba a la verdad. La compañera sentimental explicó que ella había mediado en la discusión y que tuvo que ser atendida en el hospital porque tenía dolores de parto. Estaba en avanzado estado de gestación.