Ancianos a la espera

| DOLORES CELA |

LUGO

DESDE EL ADARVE

12 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

EL SUEÑO de cualquier persona es acabar sus días rodeado del cariño y de la presencia de los suyos. El objetivo de quienes no tienen familia, o no se ocupa de ellos, consiste en tratar de conseguir una codiciada plaza en una residencia de ancianos, en la que vivir tranquilos, acompañados y atendidos. ¿Es un delito aspirar a ello? Ya que las plazas son pocas y los aspirantes muchos, es lógico que se creen infraestructuras paralelas y de todos los precios, porque no hay que olvidar que las pensiones lucenses son las más bajas del Estado. Lo que no lo es tanto es que sus promotores -y nadie los está eximiendo de cumplir los trámites obligatorios- expíen los pecados de unas administraciones que debería de dar respuesta a las demandas de los ancianos, sobre todo los de menos recursos, de los que sólo se acuerdan a la hora de fiestas gastronómicas masivas.