Las elecciones marcan a Fidalgo

LUGO

PRADERO

Crónica | El líder de CC.?OO. presidió su primera asamblea en Lugo Mientras el secretario confederal dice que irá a la reelección, el responsable de Lugo, Anselmo Sampedro, anuncia que él no volverá a presentarse

21 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

El secretario general de Comisiones Obreras, José María Fidalgo, se dejó caer por Lugo unos meses antes de que se presente a la reelección y en medio de una agria polémica con UGT por los resultados de los comicios sindicales. No lo dudó un momento y reconoció el trabajo y los resultados electorales de Anselmo Sampedro, el secretario comarcal, «un tipo pegado al banquillo» que dirige un equipo, «que son los que andan por las empresas». Fidalgo dijo que no le gustaban los rifirrafes y que se remitía a la certificación que emita la Oficina Pública de Registro. «Yo pienso -apostilló- que numéricamente ha ganado mi sindicato, tengo el convencimiento de ello, pero a falta de esos resultados ha ganado Comisiones porque ha tenido un crecimiento superior». También apostó porque «rifirrafes de este tipo no van a empañar nunca el criterio sindical de defensa unitaria». Pero, la polémica de los resultados no fue lo único con lo que se encontró el secretario general de Comisiones Obreras en la ciudad de las murallas. Tuvo que enfrentarse también en una asamblea, a delegados sindicales que no comparten su forma de actuar y que lo acusan de oportunista al acordarse de Lugo justo antes del congreso en el que, según reconoció el propio implicado, optará a la reelección y de represión interna, con expulsiones incluidas. Pero, Fidalgo toreó en otras plazas con astados de pitones más afilados y peligrosos y encontrarse en Lugo con partidarios de las otras dos corrientes que concurrirán al congreso, la de Rodolfo de Benito y la de Agustín Moreno, no le causó sorpresa. Eso sí, Daniel Rebolo Zas, uno de los críticos lucenses, se llevó lo que Fidalgo denominó «una reprimenda amistosa». El tono fue bastante ácido. Pero, no todo fueron críticas, ni petición de explicaciones, ni acusaciones, sino que Fidalgo también tuvo sus momentos de halagos y de reconocimiento público en su primera visita a Lugo. Y, como ayer era día de anuncios, el anfitrión, Anselmo Sampedro, no podía ser menos y también hizo el suyo de no presentarse nuevamente a la reelección en el cargo. Nadie se lo creyó, ni tan siquiera sus más próximos colaboradores. «Ya hablaremos -dijo el interesado ante una escéptica periodista después del anuncio- ya hablaremos». José María Fidalgo explicó a los delegados asistentes a la asamblea -muchos no pudieron acudir debido a la hora, según los convocantes- el panorama económico y social, desde el punto de vista de la organización y los retos que se le plantean en el futuro, tras los resultados electorales, que revalidan a Comisiones Obreras como la primera fuerza nacional. «Estamos preocupados -dijo el líder- por la deriva política, económica y social del PP, que no ha querido o no ha sabido aprovechar este ciclo de crecimiento tan potente». «El balance -apuntó en otro momento- es negativo: ha crecido la economía y el empleo, pero no la productividad ni la estabilidad en el empleo. Posiblemente tendrá que gobernar otra gente y poner en marcha otra política fiscal y de empleo». Como no podía ser menos, el secretario confederal también se refirió a cuestiones de actualidad, como la cuestionada publicidad del Ministerio de Trabajo. «Con dinero público -dijo- se hacen maravillas» y habló también a otro anuncio del Ministerio de Hacienda en el que se ven unas escaleras del metro y el mensaje es el de bajan los impuestos y suben los servicios públicos. «Me gustaría -apuntó- que el dinero público no fuera para propaganda en televisión, sino para atención a personas con dependencias, a educación, a investigación, a contratos dignos para los becarios y de los investigadores...» El tiempo disponible del líder no daba para más y después de la comida tenía prevista una breve visita a los nuevos locales, antes de partir otra vez para Madrid. Las elecciones están en marcha y en el sindicalismo de Lugo lo que interesa es quién sustituirá a Sampedro, si finalmente no logran convencerlo sus seguidores de que continúe.