La vida está repleta de tradiciones

LUGO

ÓSCAR CELA

En directo | La resaca de Reyes Magos Un día marcado por las primeras pruebas de los juguetes, las colas para comprar el roscón, la misa de doce cantada, los vinos antes de comer y los paseos al sol de invierno

06 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

Un sentimiento de fin de fiesta se podía percibir en la jornada de Reyes Magos. La gente salía a las calles como con timidez, a pesar de regalarnos el día de invierno una jornada de sol. En un barrio como el de A Milagrosa sus vecinos estaban llamados a la misa, que tenía como aliciente que la cantaban 28 voces, alguna angelical, del Orfeón Lucense, y bajo la dirección de Nemesio Gutiérrez. Groba, Marcos Rego, David Cuevas o piezas populares y anónimas formaron el repertorio. Su presidente, Xulio Xiz, lanzó un canto de esperanza: «que a música nos una a todos». La salida de misa es tiempo de charla, de encuentro, de saludos. Los milagrosistas inauguran este año la calle peatonal de Divina Pastora; ayer desangelada, con basura por recoger y con grupos de palomas despistadas. Pero el fin de la misa también tiene citas inexcusables. En las pastelerías non se paraba de vender roscones. Josefa, de la confitería Santos, lleva 57 años despachando el manjar de Reyes. Aunque el tiempo era escaso, ayer encontraba un hueco para invitar a sus empleadas. Y es que la ilusión del día endulza el ánimo y el roscón el paladar. Antes de comer en familia alrededor de la mesa, un vino en los bares de A Milagrosa o del casco viejo sigue siendo una tradición. Las tapas, mejores y peores, son una buena excusa. Una cuestión queda en el aire en una jornada como la de Reyes Magos. ¿Dónde están los niños? Pocos se veían por las calles. Una triste bici de cuatro ruedas era la única nota infantil que durante una hora se pudo ver en plena plaza de A Milagrosa. El día de Reyes era importante para los niños en la medida en que se presumía del traje de vaquero, del coche teledirigido o de un simple balón de fútbol. Los niños de hoy se quedan en sus casas jugando a la Play Station y la Game Boy. Palabras inglesas para una nueva generación que nada sabe de paseos bajo el sol de invierno, de clásicos de la canción navideña, de roscones con cerezas azucaradas, o de vinos con tapas admirables. Siempre nos quedará la ilusión.