Los peritos informarán mañana sobre el derribo del edificio del viejo casino

La Voz LA VOZ | LUGO

LUGO

PRADERO

El juicio a los arquitectos y a la propiedad podría quedar visto para sentencia En la primera fase de la vista los acusados alegaron que la construcción podía derrumbarse

20 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

?iete personas, entre ellas varios peritos, están citados para participar mañana en la continuación del juicio oral por el presunto derribo del antiguo casino de Lugo, ubicado en la calle Conde Pallares. El edificio, que acogerá en el futuro un centro comercial, se encuentra actualmente semi reconstruido. En el banquillo, como acusados, figuran los arquitectos Luis Asorey Daviña, ex concejal de urbanismo del Ayuntamiento de Lugo por el Partido Popular; Benito Viña Varela y Nataly Piñeiro Taboada que es la administradora única de la Red de Propiedad Inmobiliaria y Promotora Río Fabaíños S.L, empresas relacionadas, según el fiscal, con las polémicas obras llevadas en el inmueble que hasta no hace mucho acogió a la imprenta y librería del obispado, La Voz de La Verdad. El juicio tuvo su primera parte el pasado martes. El fiscal, como ya se informó, responsabiliza a los acusados de un delito contra el patrimonio artístico y reclama para los acusados la imposición de una pena global de seis años de prisión. Entiende el representante del ministerio público que los acusados derribaron las dos fachadas, la de Conde Pallares y Armanyá y también las paredes medianeras del edifico, incumpliendo las directrices que marca el Plan Especial de Reforma Interior (PEPRI), lo que recogía el proyecto de Luis Asorey Daviña y también lo que establecía la licencia de obras que el Concello concedió en el año 2001 y que especificaba que únicamente se permitía la demolición interior del edificio hasta el nivel de la rasante. Distintos matices Los querellados evitan en todo momento referirse a demolición o derribo y hablan de desmonte. Dicha tarea la llevaron a cabo, dijeron, como consecuencia del peligro de derrumbe de las paredes. Lleva ventaja en este caso el fiscal porque diversos especialistas demostraron que no había ningún tipo de peligro. La acusación también entiende que fueron ocasionados daños en diversos elementos del edificio, uno de los más singulares del centro histórico.