El consejero del Tribunal de Cuentas descató que el bienestar está bien repartido El conferenciante hizo duros reproches a la política económica de la etapa socialista
11 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.?spaña es un país que, gracias a su Constitución, está inmerso en un grupo selecto de otros 14 del mundo, que tiene una renta mayor de 20.000 dólares por habitante,, repartida de forma igualitaria. Estas afirmaciones las realizó Juan Velarde Fuertes, consejero delegado del Tribunal de Cuentas. Disertó en el Círculo de las Artes sobre Veinticinco años de economía española . El acto fue presentado por el presidente del Parlamento, José María García Leira. El salón regio se llenó de público. Según Velarde, en ese grupo, que calificó de »extraño» no figuran ni Estados Unidos ni Inglaterra porque su bienestar está desigualmente distribuido. Recordó que en ese selecto grupo se encuentran Finlandia, Suecia, Dinamarca, Noruega, Japón, Canadá, Alemania, Suiza, Bélgica, Holanda, Francia, Italia y España. El conferenciante, que es premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales, apuntó que la Constitución permitió a España entrar en la Comunidad Económica Europea. Explicó que de no haberlo hecho tendría en estos momentos un 21% menos de PIB. Relató numerosísimos aspectos positivos en el plano económico que derivaron del ingreso en Europa, que insistió no hubieran sido posible si España no fuera un país democrático, con una constitución. Esta entrada le permitió, según dijo, modificaciones importantísimas en el plano económico como la caída de las fronteras. Lo negativo Preguntado Velarde antes de la conferencia sobre si existió algún aspecto negativo relacionado con la economía española puntualizó que hubo algunos errores, porque puntualizó que el mundo de la economía era un reto diario. Puso como ejemplo que en la etapa de Miguel Boyer como ministro de Economía planteó la necesidad de una reconversión de la industria española, para poder competir en Europa. Recordó que el ministro fue sustituido por Solchaga, que cambió el modelo por el de «vamos a anestesiar a la población con un gasto público fuerte, que quedará diluido con el paso del tiempo». Destacó que no se habían cumplido estas previsiones «y se vino todo abajo con la crisis que acabó en el 94». Insistió en que si en aquel momento «se hubiera tragado el amargo caramelo que ofrecía Boyer no hubiera ocurrido lo que ocurrió».