La huella romana da vida a los museos que descubren el pasado legionario de España. Hoy en día son piezas clave para entender el presente de las ciudades, sin desaprovechar la ocasión de convertirse en referentes urbanísticos que trascienden fronteras e invitan a los pobladores a la autoidentificación. Sin visos de romanización, el arquitecto norteamericano Frank O. Gehry internacionalizó Bilbao dotándolo de la mejor bandera de conveniencia: el Museo Guggenheim. Su ubicación en el corazón de la ciudad y a los pies del Nervión le permitió convertirse en un referente. Pero no es la única pieza clave en arquitectura. En otro género, el episodio se repitió en Mérida, urbe plagada de tesoros romanos. El Museo Nacional de Arte Romano fue edificado sobre restos arqueológicos de arquitectura doméstica que pueden contemplarse en la cripta del museo. Su construcción exterior es de ladrillo visto, fabricado con núcleo de hormigón y contrafuertes, y una abundante arquería. El edificio está conectado al teatro y al anfiteatro romano a través de un pasadizo subterráneo. Sus puertas están abiertas al público desde 1986, año en que el arquitecto José Rafael Moneo dio por finalizada la dirección de la obra. Uno de los planteamientos a la hora de concebir este museo fue cumplir un criterio didáctico, ofreciendo una idea exacta de la historia de la romanización y de su peso cultural. Tradicional Otra muestra de que la diversidad ajusta gustos y preferencias es el Museo Ermita Santa Elena, fundado a finales de los años ochenta en Irún (Guipúzcoa), que acoge un conjunto arqueológico de época romana, principalmente de los siglos I antes Cristo y II después de Cristo, y vestigio de la antigua ciudad de Oiasso. El museo está conformado por dos espacios diferenciados: un yacimiento con restos de la necrópolis de incineración y, en la planta baja, la exposición de restos materiales que aparecieron en excavaciones realizadas en la comarca del Bidasoa. Pero la firme apuesta vasca es el Museo de la Romanización del Golfo de Vizcaya o de Irún, que ocupará las antiguas escuelas de Juncal y cuya primera piedra se colocó el pasado día 24 de marzo. La ubicación del centro está próxima al lugar donde se hallaron restos de la ciudad de Oiasso. La rehabilitación del edificio ha contemplado el mantenimiento de parte de la fachada principal de estilo neoclásico, y la parte trasera será de nueva construcción. En este inmueble también se permitirá la visita a las termas romanas. Las tres plantas del museo, con una superficie total de 1.500 metros, acogerán salas de exposiciones temporales, los restos de un embarcadero y del puerto romano. Más atractiva Otras ofertas que encontramos en el territorio nacional son el Museo Villa Romana de Navatejera (León), en el que se puede conocer una villa romana, observar sus estructuras y las mansiones agropecuarias de sus pobladores. El Ayuntamiento de Astorga ha desarrollado otra fórmula bien atractiva: la rehabilitación del edificio de la época romana conocido como La Ergastula, que cuenta con dos plantas en las que se exhiben numerosos materiales hallados en las excavaciones realizadas en los últimos años en la ciudad.