Premios tentadores para alargar el coste de la llamada

La Voz

LUGO

En directo | Testimonio de una víctima Las múltiples operadoras están preparadas y tienen recursos para mantener al teléfono a la persona seleccionada, que finalmente acaba colgando porque la llamada no concluye

29 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

Mercedes R. descansaba un día en su domicilio. Sonó el teléfono y desde el otro lado del hilo le comunicaron que le había tocado un premio: podía elegir entre un viaje, una cantidad de dinero y otros regalos que le ofrecerían si llamaba a un 800, en este caso, 806. Además, le ofrecían la posibilidad de participar en un sorteo de otro premio más importante. Inicialmente era tentador y, como la operadora insistía en que se estaban acabando los premios, esta mujer se decidió a llamar al número que le indicaban. En ese teléfono le respondió una amable operadora que le pidió todos los datos según dijo, para comprobar que realmente había sido ella la agraciada y que nadie la suplantara. Un minuto como mínimo. Después le pasó a otra compañera, que le ofreció todas las posibilidades de regalos existentes, que eran múltiples y tentadoras, sobre todo un impresionante viaje. Antes de la selección la operadora le pasó a otra interlocutora, que le comentó algo acerca de ponerse en contacto con un notario. La apariencia en todo momento parecía seria y las operadoras sucesivas se superaban unas a otras en amabilidad. En el tiempo que duró la llamada escuchó música durante varios minutos, mientras la paseaban de voz en voz. «No es un timo» Para dar mayor apariencia de normalidad a la llamada la operadora propuso a Mercedes que entrara en la página de Internet de la empresa. Le dio la dirección: www promociones telefónicas. com y le dijo que no se preocupara, que esperaba a que entrara en la página. Vamos, que no tenía prisa alguna en que se interrumpiera la comunicación. ¿Por qué sería? Mercedes R. decidió finalmente cortar la llamada porque hacía ya algún tiempo que empezaba a sospechar de que las cosas no transcurrían como deberían, no sin antes advertirle a su interlocutora que aquello era un timo. La persona que estaba al otro lado del teléfono se deshizo en explicaciones para convencerla de que no era así y, mientras tanto, los pasos telefónicos seguían corriendo y con una tarificación adicional. «No es un timo», decía. Las sospechas de Mercedes se confirmaron cuando le llegó la factura telefónica. Su llamada al número 806 venía reflejada con un cargo de 40 euros. Esta mujer acudió a Consumo primero a informarse y después a reclamar. Por su cuenta intentó averiguar a través de Telefónica a qué abonado correspondía el teléfono 806 al que había llamado, pero no fue capaz de conseguirlo. Desde el otro lado del hilo insistieron una y otra vez en que esa información sólo la facilitaban a un juez. Mercedes R. se quedó sin viaje, sin teléfono móvil con cámara, sin 6.000 euros del sorteo y, de momento, sin los 40 euros que cargaron en su factura. El pobre consuelo, que haya más casos y cuantías superiores. No es mucho. Pero que se corte el timo.