En la línea de rotura de tópicos, la mayor parte de las fotos más ruralistas y tradicionales no proceden de los municipios de la montaña, sino de los alrededores de la capital de la provincia, en los que hace 30 años abundaba la gente con pantalones remendados, calcetines hechos con la lana de las ovejas propias, y expertos manejadores de la azada y del arado romano. Carlos Valcárcel presenta retratos de lo antiguo con una visión moderna, y de lo nuevo con un aire de antiguo, buena muestra de tal combinación es una foto de marineros en Malpica. La actuación humana aparece reflejada de forma indirecta e integrada en el entorno, de modo que de la central térmica de Meirama destacan las columnas de humo entre las nubes, con una gran masa de agua en el centro que en realidad es el pantano. Del embalse de Laboreiro se ven sólo las escarpadas laderas, fruto del encharcamiento durante muchos meses al año y muchos años. Reconocimientos Carlos Valcárcel, que tras cuatro décadas sigue retratando lo que vemos y lo que nos imaginamos, consiguió el premio Néctor de 1968; la medalla Gaudí de 1969, el trofeo Piel del 70, el trofeo Galicia del año siguiente, el premio de honor del Banco Hispano de los años 71 y 77; en 1972 obtuvo el trofeo Galaico Portugués, y dos años más tarde el primer premio Folla de Carballo.