DESDE EL ADARVE
21 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.ANDAN tirios y troyanos mirando la conveniencia o no de exhumar los restos de García Lorca de la fosa común de Víznar. Yace el autor del Romancero gitano , según creencia popular, entre un maestro y un banderillero pero algunos prefieren que Federico siga en el barranco. Yo disiento, sacar a los muertos de las cunetas es lo mínimo que se puede hacer por las personas. A partir de ahí, en cuestión de homenajes el gusto es variado. No hacen falta mausoleos tipo Lenin, ni campos franceses sembrados de lápidas. Ya casi entramos en el aprovechamiento turístico. Imaginen a Egipto sin tumbas y momias, a la turbulenta Bolivia sin el Ché, o a Compostela sin ¿santo? Alguien con agudo humor negro me dijo el otro día que el turismo ganaría mucho en Láncara si, a la muerte de Fidel, los cubanos consintiesen en ceder algo del líder. Lo dicho, Federico bien merece una losa de mármol entre sus vecinos.