Crónica | El Café do Centro cumplió cien años El alcalde, el presidente de la Diputación y el obispo se sumaron ayer a los ciudadanos que festejaron el centenario de uno de los locales hosteleros más emblemáticos de Lugo
18 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Si el querido Ánxel Fole levantara la cabeza y viese que el Bar do Centro ya es centenario, no dudaría en recuperar las tertulias intelectuales que convirtieron a este local, emblemático y céntrico, en un referente social de la ciudad. Los lucenses volvieron ayer a pedir café en el local en el que Camus rodó a principios de la década de los ochenta la película La vieja música , y donde el viajero que entra por primera vez no puede evitar desviar la mirada hacia las vistosas columnas, vestigio de la construcción del local en 1896. El Bar do Centro cumplió ayer cien años y una de sus clientas habituales, de más de 90, estaba allí para festejarlo por todo lo alto. Tampoco faltó el obispo de Lugo, José Gómez, que procedió a bendecir el local, mientras fuera, la lluvia descubría el verdadero valor de los soportales. El ser un referente en la ciudad reclama la presencia de los poderes políticos y, por ello, estuvieron el alcalde lucense, José López Orozco, y el presidente de la Diputación, Francisco Cacharro, acompañados por la edila popular Manuela López Besteiro, y por otras personalidades políticas y sociales. Orozco y Cacharro destacaron el papel del local como lugar de reunión y tertulia de los lucenses. Minutos antes de proceder a la bendición, fue el regidor el encargado de descubrir una placa en la que el café confiesa públicamente su edad y tiene un especial recuerdo para las tres instituciones: el Concello, la Diputación y el Obispado. También el Centro de Artesanía e Deseño colaboró en la fiesta con un obsequio para sus propietarios: unas esculturas de una de las primeras parejas de clientes que tomaron café en el local Familia Vila Desde hace dieciséis años Antonio Blanco es el encargado de este café, donde trabaja desde hace casi un cuarto de siglo. Su trayectoria le permite relatar parte de la historia del café que inspiró a Blas Lourés, autor de un cuadro colgado en el Museo Provincial. La pintura refleja la estancia principal del local regentado en sus comienzos por la familia de los Vila. Así lo recuerda en alguna de sus obras el escritor Ánxel Fole, gran admirador de este local y de la feria por excelencia que acaba de cumplir 800 años de actualidad, As San Lucas. Los Vila regentaron el local con el nombre de Bar Moderno hasta la década de los veinte. Fue entonces cuando el inmueble fue sometido a reformas e inició un camino sin retorno que hoy confluye con la celebración de su centenario. Decenas de páginas de reportajes, lugar de reunión y de buen café y siempre dispuesto a ser comparado con el Café Bar Derby compostelano, otro indiscutible referente en la vida social gallega.