?na mujer que ayer fue juzgada por sendos delitos contra la propiedad industrial e intelectual, después de haber sido detenida por la Guardia Civil en la feria de Santos de Monterroso del año 2001, vendiendo ropa y discos falsos, dijo que los 127 compactos que tenía en una caja debajo de su puesto eran para regalárselos a sus sobrinas. La acusada, para la cual el fiscal pidió un total de dos años de cárcel y una multa de 360 euros, expresó que llevaba una lista mental de lo que le pedían y, aprovechando su presencia en distintas ferias los iba comprando en el «top manta». El fiscal del caso calificó esta versión como absurda porque los guardias civiles que intervinieron como testigos indicaron que le habían visto los compactos a la venta en el mostrador en el que también tenía ropa que supuestamente era falsa. En el momento de la detención los guardias le intervinieron más de medio centenar de diversas prendas que podrían ser falsas y que pertenecían a conocidas marcas. La acusada, María R.?R.?D., reconoció que tenía en su poder las prendas que, según dijo, formaban parte de un lote que había comprado a bajo precio en una feria en Portugal. Destacó que no entiende de marcas y que, por lo tanto, no era consciente de que pudiesen ser falsas. Su vinculación con los discos compactos falsos ocupó más tiempo en la vista. La feriante manifestó de forma tajante que ella no vendía mercancía de ese tipo. Aludió a que los compactos los tenía para regalar pero, tanto el fiscal como la jueza, se sorprendieron de que, siendo así, los hubiese bajado del coche. El representante del ministerio fiscal le preguntó cómo es que tenía varias unidades de un mismo título. Ella dijo que era normal porque algunos los regalaba hasta cinco veces. El representante de la Sociedad General de Autores, que intervino en el juicio dijo que era evidente que los discos habían sido pirateados porque estaban sin plastificar.