Rechazo

LUGO

SI DON Antonio levantara la cabeza, los 60.000 euros tendrían otro destino. Seguro. Él que era conocedor de las necesidades del prójimo y un ferviente impulsor de la igualdad a través de la educación, encontraría otras mil aplicaciones. De un listado de prioridades la estatua quedaría excluida, y sobre todo si conociera el origen de alguna aportación.