Objetos que diferencian una casa

Farizo Correa LUGO

LUGO

OSCAR CELA

En directo | Negocios con estilo Los aficionados a las antigüedades no tienen que salir de Lugo para hallar lo que buscan, pueden encontrarlo en tiendas pequeñas y llenas de encanto

15 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

A pesar de que el negocio de los anticuarios en la provincia de Lugo se concentra en Sarria, en la capital hay algunos ejemplos de esta actividad que para algunos es una verdadera pasión. Hay que precisar que para que una pieza pueda ser considerada antigüedad debe tener más de cien años, aunque se exceptúa el período art déco que va desde 1900 hasta la década de los 40. Uno de los ejemplos más recientes del negocio del anticuariado en Lugo es la tienda que tiene Quique Peñalver en la Rúanova. El negocio, que también es taller de restauración, ofrece entre otros, muebles gallegos además de piezas en caoba cubana y venezolana, mezclando lo moderno y lo antiguo. Está abierto desde el pasado noviembre y los dueños afirman que «hemos tenido muy buena acogida, nos gusta el casco antiguo y escogimos el emplazamiento a propósito». Peñalver es especialista en dorado al agua, ha realizado un paso de Semana Santa para la cofradía del Desenclavo de la iglesia de los Franciscanos y se encarga de valorar y restaurar las piezas. Aquellas que requieren un trabajo más específico las remite a otros especialistas ya que según afirma «ningún restaurador se mete en todos los campos y la restauración cada vez se especializa más». Él y su mujer Lucía afirman que «el sector está muy bien en calidad pero no se vende nada, prefieren gastarse el dinero en maderas menos nobles» aunque dicen que «la gente sabe lo que quiere, busca la pieza específica, pero puedes orientar. Nosotros buscamos objetos escogidos». Respecto a su tipo de público cuentan que «es sobre todo gente de mediana edad, también hemos vendido a casas de turismo rural y personas de Cantabria, Madrid y A Coruña». En la misma zona otra de las tiendas de antigüedades es la del francés Roland Voyer, él lleva cuatro años con el negocio aunque antes estaba en Bispo Aguirre. En su caso compra casi todo en Francia y vende desde grabados del siglo XVI hasta armarios del XVIII. Voyer insiste en que «lo importante es la calidad por encima de la antigüedad ya que hay cosas antiguas que no tienen valor. Si comparamos calidad y precio sale más barato comprar antigüedades ya que la mano de obra en estos casos ya está pagada». En su tienda también se ofrece a tasar y valorar piezas, a restaurarlas y al transporte en los casos en los que sea necesario. Afirma que «la gente se sorprende de ver una tienda como ésta en Lugo pero el problema es la desconfianza, por ejemplo, la gente tiene mucho miedo de la carcoma, pero hay que decir que las tiendas de antigüedades son los sitios donde más arte hay después de los museos, yo tengo objetos de África y Asia». Insiste en que «para mí lo más importante es la ética, yo no vendo ninguna réplica, todos son objetos únicos que son los que diferencian una casa». En la calle de San Roque se encuentra Coliseum, otro negocio de compra-venta de antigüedades que también las valora y perita. En él se pueden encontrar objetos de coleccionismo como sellos, monedas, billetes y libros, además de piezas de porcelana de Pickman o Sargadelos. Los amantes de los anticuarios tampoco pueden dejar de visitar Sarria donde se encuentran establecimientos como Antigüedades Carmen Rodríguez. Debido a la concentración de negocios de este tipo, en esa localidad cuentan con una asociación de anticuarios y restauradores, llamada San Lázaro.