Las camisetas de Nunca Máis son muy demandadas por turistas, que también compran regalos de mayor valor La gran mayoría de los visitantes que pasan por su casco histórico son nacionales
26 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Como ocurre en todas las ciudades y pueblos, la llegada del verano ha cambiado la estampa de Lugo. Aunque son muchos los lucenses los que deciden irse fuera de vacaciones, a la costa o a la montaña, otros se quedan a aprovechar la tranquilidad y el sosiego que durante otras épocas del año no tienen oportunidad de disfrutar. A ellos hay que añadir los turistas que vienen a pasar unos días a la capital de la provincia. Éstos no son extranjeros, sino que proceden de varios puntos de la geografía española, sobre todo vascos, catalanes, madrileños y andaluces. Algunos vienen rebotados de Santiago, ya que no encuentran un lugar en al capital de Galicia donde dormir. Otros aprovechan que no les acompaña el buen tiempo en la costa y deciden acercarse a conocer los atractivos de la ciudad amurallada. Durante el puente del Santiago Apóstol, la imagen del conjunto de la ciudad muestra un aspecto bastante desolador, aunque en la zona antigua la imagen mejora notablemente. El único pero que ponen los turistas es que encuentran bastantes problemas para entrar en la ciudad, debido a las calles cortadas por las numerosas obras, que les desorientan. Señalan que los que tienen poca paciencia deciden dar la vuelta para visitar otras zonas próximas. Los que superan esa dificultad se sienten atraídos por el encanto de la zona monumental, ya sea para tomar una taza de vino o una caña de cerveza, acompañadas de una suculenta tapa de tortilla de patatas, mejillones, paella, ensaladilla, empanadas, calamares o embutidos. Pese a ello, las terrazas no se llenan a la hora de la comida, como ocurría hace años. Probablemente, el hecho de que los cielos estén encapotados, amenazando lluvia, retrae a los lucenses y a los visitantes de sentarse a comer. Algunos hosteleros esperan que cambie pronto el tiempo y mejore la situación, ya que señalan que julio y agosto son los meses más fuertes para el sector. De recuerdo En lo que a los artículos de recuerdo se refiere, además de las tradicionales postales y a los dedales con motivos de la ciudad, los turistas demandan bastante las camisetas con serigrafías de Nunca Máis. Las que llevan dibujos con monumentos de Lugo, o abstractos en los que figure el nombre de la ciudad, también son muy solicitados. Los llaveros de la Muralla, de la Catedral y de imágenes de los patronos Virxe dos Ollos Grandes y San Froilán ocupan un lugar destacado en la compra de souvenirs . Las gaitas gallegas son uno de los regalos que siguen siendo de los más demandados, especialmente por los niños. Entre las figuras en resina de monumentos de Lugo, la Muralla se lleva la palma, especialmente la puerta de San Pedro y el torreón de la Mosquera. Desde hace un año, las tiendas de recuerdos ofrecen una reproducción de toda la Muralla con la ciudad por dentro. «Se trata de un objeto que cuesta 52 euros, pero los turistas se lo llevan ya que le dan un gran valor», afirma José Luis Figueiras, de Tobarix. Según él, hasta hace poco el turista que llegaba a Lugo se llevaba muchos recuerdos, y ahora adquieren uno personal que les guste sin pararse tanto en el precio.