Para Jaime Castiñeira ninguna de esas actuaciones tiene mucho que ver con la elaboración de propuestas y la aportación de ideas para elegir el trazado más conveniente para la entrada del AVE en Lugo, así como para la ubicación de la estación. Considera que puede interesar mantenerla en su actual emplazamiento, porque proporciona actividad a esa parte de la ciudad e incluso puede propiciar una reordenación urbanística, como está ocurriendo en muchas otras capitales, que mantienen las nuevas estaciones en pleno casco urbano. Esa decisión debería ser adoptada por una comisión mixta y participativa, que tuviese en cuenta el criterio de los ciudadanos y de las entidades locales, según el criterio del PP. El edil cita a Ourense como un buen ejemplo a seguir, ciudad que no tiene contrato con la empresa valenciana, que cobra un máximo de 12.000 euros.