DESDE EL ADARVE
10 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.AHORA que la Muralla ha alcanzado la consideración que merece, el casco histórico está cada vez más vacío. Los jóvenes se van a vivir a las afueras, obligados por los precios que alcanza la vivienda en el centro, y en determinadas zonas la población está muy envejecida y el deterioro es evidente. Los turistas que nos visitan conocen una ciudad dominada por los centros comerciales de las afueras y en la que todas las novedades se inauguran en la periferia. Ha habido mejoras pero todavía queda mucho por hacer para conseguir que el centro esté vivo. Lugo es una de las provincias españolas con un índice de natalidad más bajo, estos dos factores se aúnan para conseguir que en las plazas y calles falten niños. Si seguimos así, dentro de poco, sólo nos alegrarán con sus sonrisas los niños de los inmigrantes. Para los que puedan hacer algo, una nueva política urbanística ayudaría.