Crónica | La oposición se encerró en el Concello Los representantes de socialistas y nacionalistas están dispuestos a permanecer en el salón de sesiones hasta que, según ellos, se restablezca la dignidad de Sarria
04 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.? los pocos minutos de terminada la sesión plenaria, y con la Guardia Civil ya retirándose, un de los concejales del PSOE dijo: «Es posible que tomemos alguna medida», advirtió cinco minutos antes de que los siete representantes de este partido y el del BNG, aunque integrado en el grupo mixto, enfilaran la entrada del Concello para realizar un encierro por tiempo indeterminado en el salón de sesiones. La medida no estaba demasiado preparada, dato que se ratifica por sí solo al comprobar la vestimenta escasamente cómoda que lucían la mayor parte de los protagonistas. Eso sí, hay que reconocer que lo más básico, móviles y cargadores, no faltó en su improvisado equipaje. La proximidad del encierro con el almuerzo hizo que pronto aparecieran las ganas de comer, que no desanimaron a los entusiastas huelguistas dispuestos a defender su postura por encima de cualquier necesidad material. El otro dato que confirma la rapidez con la que adoptaron la postura es que las primeras llamadas fueron para poner en conocimientos de mujeres, novias, novios y demás parientes cercanos que los planes tan escrupulosamente diseñados durante la semana quedaban aplazados sin que por el momento se les pudiera poner nueva fecha. La presencia de un gran número de medios de comunicación, incluidos los de cobertura estatal, no podía ser desperdiciada y ello también ayudó a que la medida se adoptara con tanta premura. La gran incógnita estriba en conocer como llenarán tantas horas muertas, aunque recursos no les van a faltar. A los pocos minutos de estar aislados ya apareció una baraja y un voluntario se ofreció para iniciar a los neófitos en los intrincados recovecos del mus. Lo que está claro es que aunque algunos no conozcan los secretos de este juego de mesa le han lanzado un nuevo órdago a los integrantes del grupo de gobierno, que se encontraron con una situación inesperada e insólita. La duda estribaba en conocer como se arreglaban para pasar con un mínimo de comodidad la primera noche de encierro. Sillones hay 69 entre los destinados a la gente y los concejales, pero hay que reconocer que no son demasiado cómodos como para dormir toda una noche. La intendencia seguro que funcionará bien y a ninguno le faltará su correspondiente saco de dormir y una colchoneta lo más mullida posible. ¡Hasta mañana!