DESDE EL ADARVE
14 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.LO QUE SE daba por hecho, como el apoyo final del Bloque al candidato socialista en Sarria, no ha ocurrido. Sabela Caldas tomó el camino que hace cuatro años emprendió el practicante nacionalista de Cervo con Roberto Álvarez. Aquello no sirvió ni a unos ni a otros, y el PP no sólo pescó entonces sinó que ahora llenó aún más la cesta de votos. Sarria debe ser un avispero político desde su fundación. Siempre hubo pasión (afortunadamente pasaron los tiros y aquellos salvajes como Zahera) y hoy, en democracia, todavía pueden correr a uno por ir con el megáfono. La lucha política es seria y con una serie de «sorpresas». Ya Garrido había accedido al sillón de regidor por la mínima y contra muchos pronósticos. ¿Qué deparará el futuro sarriano? Choca el libre albedrío cuando el sistema está para los partidos y no para las listas abiertas. Sarria es así, una villa grande, rica y con sorpresas democráticas.