Crónica | El pleno de los gestos Los silencios y las miradas de la última sesión del mandato resultaron más elocuentes que los discursos de despedida
12 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Como dijo el aún portavoz socialista en funciones, Ricardo González Placer, en el último pleno viveirense del mandato, todos tenemos nuestro cementerio particular. En él sepultamos las filias y las fobias cotidianas, el autoengaño, los miedos, las mentiras, la traición y hasta la autocomplacencia que en absoluto nos enorgullece. En la sesión del miércoles mandaron los silencios y los gestos frente a la palabra, como si lo realmente importante hubiese sido enterrado por cada cual en su particular cementerio. Y, pese a que su discurso fue el más extenso, seguramente sea Ricardo quien más haya callado. Ni él ni su compañero Juan Luis Cora intercambiaron palabra con José Luis Docampo, el único edil del grupo que continuará en la corporación. Al PP le salvó la sesión el discurso de Ricardo. Hubo risas, sobre todo por parte de Joaquín Gayoso, Guillermo Leal y César Aja. Celestino García, protagonista sin quererlo por las alabanzas del portavoz del PSOE, apenas levantó la mirada. Los diputados traidores de Madrid también ayudaron a alegrar el semblante de algún concejal popular. Cada uno busca consuelo donde puede. Por lo visto, todos han ganado, aunque quienes menos evidenciaron la victoria fueron los nacionalistas, que no dijeron ni esta boca es mía. Faltaba Rodríguez Guerreiro, que participó en una mesa redonda sobre Lois Tobío, en A Coruña. En los vinos, con invitación de Aja, también hubo disidentes. Expósito (IU) justificó su marcha. Otros prefirieron callar y salir sin que casi se notara. Y es que no todo fueron risas.