Vecinos de Alba están molestos por las obras de un nicho

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Critican que se permita instalar en el medio del cementerio Dicen que tendrán que pasar por encima del sepulcro para acceder a otras tumbas

02 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Vecinos de San Xoán de Alba volvieron a expresar su disconformidad con la construcción de un nicho en medio del cementerio de esta parroquia vilalbesa para una mujer natural del lugar pero residente en la localidad coruñesa de Sada. En los últimos días se confirmaron sus sospechas expresadas hace unos meses de que se iba a permitir la creación de una fosa. El pasado jueves, unos operarios iniciaron la excavación de una fosa para posteriormente cubrir sus paredes y el fondo con cemento. Además, los vecinos advierten que para dar servicio a otras tumbas deberán pasar por encima de este sepulcro, «e xa se sabe dos problemas que se producen cando ocorre unha circunstancia similar», afirmó un lugareño. Indicaron que en las conversaciones que mantuvieron con el vicario de la diócesis, Félix Villares, éste les dijo que si el párroco permitía esta construcción, ellos no se lo podrían impedir. Sin embargo, mantienen su malestar por esta situación por las diferencias que se hacen entre unas personas y otras. «Se fose alguén que non tivese onde caerse morto, a bo seguro que non lle deixaban facelo nicho. Pero como se trata dunha persoa que ten bastantes cartos, autorízanlle a súa construcción, en lugar de obrigarlle a que compre terreos na parte posterior como nos pasa ó resto dos cidadáns da parroquia», subrayó un vecino de San Xoán de Alba. Éste añadió que lo más viable sería que, en caso de que la ubicación de la tumba no produjese molestias, se le permitiera a alguien que no tenga dinero suficiente para comprar el espacio para un nicho. Este hecho ha provocado que se reabra la polémica que parecía haberse cerrado en las pasadas Navidades, después de que desde la asociación vecinal se destacase que habían desaparecido las protestas, tras interceder Villares entre los vecinos y el párroco. El malestar se suscitó después de que los vecinos expresasen su malestar debido a que el párroco estacionaba su vehículo en el atrio de la iglesia, cuyo césped, así como la construcción de un local y otras infraestructuras, habían arreglado con fondos de la parroquia. Con este problema como principal argumento, las discusiones entre el cura y los vecinos se prolongaron durante varias semanas.