Apuestas y grandes cenas

Xavier R. Lombardero LUGO

LUGO

LEANDRO

El mitin-ágape con postres de ideas-fuerza se impone para afrontar 15 días de dura campaña Las rivalidades culinarias proliferan y Cacharro pagará un convite si el PP no barre al PSOE

09 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

?a campaña se presenta nutritiva y los restaurantes deben estar haciendo el agosto en mayo porque en todos lados se celebran mítines-cena. En algunas localidades, la rivalidad va en el menú y también en comensales censados al dedillo. Los únicos que se descuelgan del festín son los de EU-IU. Tras las últimas debacles electorales confiesan que están pelados. Carlos Anxo Portomeñe pidió disculpas ayer por no invitar a café en un acto de las 11.30 horas. Aunque también puede ser vocación de austeridad. Al fin y al cabo, ellos pretenden implantar en Lugo los presupuestos participativos de Porto Alegre y que cada cual decida el menú inversor que prefiera. Al parecer, los votos de Portomeñe estarían en el comercio justo y los desayunos solidarios. De los que no hay noticia de momento ni en restaurantes u otros lugares de menús programáticos son de los del CDS. Ramón Paillet aparece en unos carteles prometiendo otra forma de gobernar, adornado con fotos en blanco y negro de Adolfo Suárez y 20 años de historia. No obstante, para mí que este señor ex presidente cena ahora con un hijo candidato del PP y con el presidente Aznar . Las cenas se dan y se apuestan, como lo hizo Francisco Cacharro ayer ante unos periodistas. Pagará él si el Partido Popular no gobierna por mayoría absoluta en Lugo, Triacastela, Sarria, Monterroso, A Fonsagrada y Foz. Para ganar el PP también tendrá que romper la mayoría en As Nogais, O Courel y Ribas do Sil. Es decir, el optimista presidente de la Diputación parece jugar duro en estas municipales, por si alguien lo dudaba, y en todo caso, le gusta rodearse de periodistas y no de ex correligionarios. Porque ayer devolvió la puya enviada desde Sober por Iniciativa Galega y acusó a uno de sus candidatos de aparecer en una cena del PP cuando ya estaba expedientado. Cree que lo hizo para dar la impresión de que sigue siendo popular, pero le pide «que no engañe a la gente». No sabemos si Xosé Manuel Rodríguez se dará por aludido. Lo cierto es que en Monforte ha habido una especie de competición con esto de los cenáculos. Que si IG juntó a 700 y el PP luego a otros tropecientos (con y sin Cuíña ); y se anuncian otras «portentosas» reuniones gastronómicas. Es lo que tiene la política. El BNG también despliega este fin de semana todo un circuito de cenas. Junto al Cabe se habla de una que tendrá incluso espectáculo de tragafuegos, aunque no sabemos si esto tiene connotaciones políticas. Ayer fue la de Lugo, abierta a la militancia y los escribidores en general. Para contrarrestar crisis tipo Prestige o vacas locas, los nacionalistas marcaron estilo: apostaron por productos de la tierra (vieiras tres gustos, lomos de merluza, y paletilla de ternera). También el PSOE local, en otra comida más restringida celebrada recientemente, ofreció bichos con patas de las profundidades del litoral y tenemos referencia de postres con los colores socialistas. Orozco casi tiene días de simultanear cenas en varios barrios y ayer saboreó entre las asociaciones de mujeres una en el Manuel Manuel. De las venideras, hoy hay mitin-fiesta-comida con Emilio Pérez Touriño y Manolo Rodríguez en Sargadelos, y mitin-cena de José Tomé en Monforte con Jordi Sevilla . En cuanto a comidas y cenas del PP, la variedad está servida: se presentan en todos lados. Lo que sí podríamos apostar es que, tras 200 reuniones en mesa camilla o de banquete, Manolita seguro que ha contribuido al despegue del sector cafetero. Ayer mismo, mientras Branca Rodríguez Pazos y Xosé Manuel Barreiro visitaban y pregonaban, respectivamente, un San Isidro de A Milagrosa atiborrado de embutidos, filloas, churros, rosquillas, helados, grelos, granizados, empanadas, pasteles y gallinas que no verán el resultado electoral, Manuela López Besteiro apostaba por crear en Lugo un clúster de la carne y acompañarlo de otros microclústeres para movilizar el sector primario. Esto es lo de siempre. Ni Álvaro Cunqueiro lo hubiese planificado mejor. Si se gana, bien está en celebrarlo. Y si no, las penas, con pan, son menos penosas.