Una ruta de dos kilómetros permite conocer un típico pueblo del Cañón del Sil, hoy abandonado y en ruinas El bosque autóctono cede el paso a los viñedos al recorrer el sendero
29 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.?l pueblo deshabitado de Somoza, en Sober, se encuentra en una zona que, a pesar de su singularidad paisajística y de su notable interés, es mucho menos conocida que otros parajes del Cañón del Sil. La ruta que lleva a Somoza comienza en el pueblo de Hortos. El sendero arranca del centro mismo de este localidad. En el primer tramo, el camino llanea entre castaños de gran porte. Más adelante gira a la izquierda e inicia un suave ascenso hacia el cañón. El paisaje vegetal cambia a medida que se recorre el sendero: al principio predominan los castaños y los robles, acompañados por sauces, cerezos, alisos y algunos acebos; más adelante el viñedo toma el protagonismo. Al mismo tiempo, las vistas ganan espectacularidad. A la izquierda se ven interminables terrazas de viñedos; más arriba, el mirador de Santiorxo y al fondo, casi imperceptible, el de Cadeiras. Viñas y canales En el kilómetro 1,8 aparece a la izquierda un camino que que da acceso a los viñedos y baja hasta el Sil; antes era muy utilizado por los pescadores, pero hoy está cerrado por la maleza en su último tramo. Más adelante, en el lugar de As Lobeiras, unos pequeños canales labrados en la roca llevan hasta las viñas el agua de un arroyo. El camino pasa después por los lugares de O Cachón y A Canceliña, para finalizar en Souto Vello, donde los muros de las terrazas vitícolas están formados por grandes peñascos. Las vistas del Sil -encajonado entre escarpadas paredes- son impresionantes en este lugar. La mayoría de las viviendas abandonadas de Somozas están hoy en estado ruinoso, pero algunas todavía se mantienen en pie. También se conservan en relativo buen estado un par de bodegas de gruesos y sólidos muros de cantería. Llaman particularmente la atención un antigua fuente de piedra, en la parte baja del pueblo, y un hórreo que se mantiene en dudoso equilibrio, amenazando con desplomarse.