Miles de jóvenes protestaron por las calles de la ciudad para pedir la paz, en una jornada larga y que previsiblemente tendrá continuación durante los próximos días
20 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Igual que el ataque de Estados Unidos a Irak estaba previsto, también lo estaba el movimiento de protesta en Lugo. Cuando comenzaron los bombardeos contra el país árabe también dieron inicio las movilizaciones que convocaron la Coordinadora Galega pola Paz y la Mocidade Galega pola Paz. Si a las tres y media se lanzaron los primeros misiles, a las cuatro de la mañana ya había una veintena de lucenses delante de la Subdelegación del Gobierno para mostrar su indignación. Estaban en silencio y con unas velas encendidas. Fue el preámbulo de las movilizaciones y protestas que varios miles de lucenses mostraron a lo largo de todo el día. Una larga cola de universitarios arrancaron una marcha desde la biblioteca del campus por la avenida de Madrid, con pancartas con lemas de «Non á guerra». Se dirigían al Concello, donde otro buen número de estudiantes y profesores de secundaria les esperaban. Antes, habían mostrado su protesta ante la Subdelegación.Comenzaba así un paro en la educación lucense. Profesores de los institutos no impartieron clase y abrieron desde la primera hora lectiva un debate con sus alumnos sobre la crisis en Irak, para a continuación ir todos juntos a la manifestación. Según datos de la Consellería de Educación, el paro en la ciudad fue del 68,5%, la mayor de toda Galicia, mientras que en la provincia lo cifraron en un 41,8%.La gran manifestación partió al mediodía del Concello. Allí estaban el alcalde de Lugo, Xosé López Orozco; y la teniente de alcalde, Branca Rodríguez Pazos, entre otros miembros del gobierno local. Incluso el edil de Economía, Fernando Blanco, anuló una rueda de prensa para presentar la Festa da Primavera «porque hoxe non é o día máis adecuado para falar dunha festa», señaló. Pitidos La movilización arrancó hacia la Rúa da Raíña. En la cabeza iba una pancarta portada por alumnos en la que se podía leer «Queremos estudiar en paz. Non á guerra». Cerrando iban los adultos, los miembros de la Coordinadora Galega pola Paz, con integrantes del PSOE, BNG, CIG, CC?.?OO., UGT, y colectivos sociales y culturales de la ciudad. Al llegar a la calle San Marcos, los asistentes realizaron una sentada y una fuerte pitada delante de la sede del Partido Popular y de la Diputación, al igual que unos metros más adelante enfrente de la Delegación de Defensa. Fue el momento en que más personas se juntaron a la marcha de protesta. Los organizadores de la manifestación calcuraron unas 6.000 personas, mientras que la Policía Local la estimó entre 2.500 y 3.000 personas. Cortes de tráfico Cuando los manifestantes accedieron a la ronda da Muralla, por San Fernando, se agravaron los problemas de circulación. Las obras de Fomento y el colapso que había en San Marcos, no permitía que los coches circulasen por el centro o pudiesen entrar en la avenida da Coruña. Los policías locales intentaron controlar el tránsito de vehículos ante la improvisación que llevaba a cabo la cabeza de la manifestación. Es de destacar cómo la movilización se realizó con total normalidad y sin incidentes. Los asistentes corearon canciones que ya empiezan a ser clásicas en las últimas semanas: «Non á guerra, nunca máis»; «Todos al suelo, esto es un bombardeo»; «Bush, Aznar, limpade o voso mar, que merda con merda non se vai notar»; o «A única guerra, contra o chapapote».La manifestación, que entró en el casco viejo a través de la calle Montevideo, finalizó delante del Concello sobre la una y media de la tarde, previa parada delante de la Subdelegación del Gobierno, que estaba con las puertas cerradas. Al final, un estudiante leyó un comunicado en el que recordó a las víctimas del conflicto. Concentración A la ocho de la tarde, la Coordinadora Galega volvía a convocar a los lucenses a una concentración delante del Concello. Alrededor de 3.000 personas, según la Policía Local, comenzaron una manifestación que partió por la Rúa da Raíña en dirección a San Marcos, donde se pararon delante de la sede del PP y gritaron «Dimisión». La marcha circuló por Bolaño Rivadeneira, Quiroga Ballesteros, Santo Domingo, Rúa da Raíña y final en la Praza Maior. Como ejemplo de la movilización, cuando llegaba a Quiroga Ballesteros, todavía había gente entrando en San Marcos. Fue el inicio de las posibles largas jornadas de protesta de los próximos días.