Indignación en Goberno y Balmonte (Castro de Rei) por la prohibición de trabajar en fincas que fueron parceladas tras aparecer catorce túmulos y un castro
12 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.?on el reciente juicio a un vilalbés, por destruir parte de una mámoa, no concluye la polémica que arroja la aparición de cualquier vestigio arqueológico en terrenos dedicados a labradío o prado. Otro problema similar se presenta ahora en el municipio de Castro de Rei, concretamente en las parroquias de Goberno y Balmonte. El malestar y la indignación vecinal es latente. Cualquier conversación lleva a tratar el problema, que no es otro que la prohibición de trabajar la tierra, planteada por la Administración a los propietarios de varias fincas en las que se detectaron catorce mámoas, y donde concluyeron recientemente los trabajos de concentración parcelaria.Los vecinos están que trinan con este problema que se les viene encima y no saben cómo resolver. Y mientras muchos estudian poner el caso en manos de abogados, otros se empeñan en que es la propia Administración gallega la que debe solventar el problema. La solución en la que todos coinciden es que desde la Consellería de Política Agroalimentaria se estudie la posibilidad de concederles la misma superficie que les ha sido restringida para el cultivo, por ser una zona que acoge vestigios catalogados.Las normas subsidiarias provinciales de planeamiento fijan en cien metros la zona de protección que queda establecida en torno a una mámoa. A su ve,z este vestigio está protegido por la legislación de Patrimonio.Buena parte del malestar de los vecinos, entre ellos está el alcalde pedáneo de Goberno, es por la falta de información. Muchos se sienten traicionados y aseguran que, a pesar de que los trabajos de concentración parcelaria discurrieron a buen ritmo y sin mayores problemas, no entienden por qué nunca fueron informados de la detección de estas mámoas, antes de que les fueran entregadas las fincas. Desinformación Lamentan que si los técnicos conocían la existencia de estos restos, en base a las excavaciones obligatorias previas al comienzo de los trabajos de parcelaria, no informaran a los vecinos sobre los problemas o inconvenientes que su aparición podría ocasionarles. Entienden que las parroquias, dedicadas principalmente a la actividad ganadera, necesitan praderíos y quedan muy afectadas. Uno de los mayores afectados es el pedáneo de la parroquia de Goberno, propietario de una finca de una hectárea en la que se identificaron dos mámoas. Otro problema son los restos del castro de Ameixide, ya que ocupa una zona que goza de una importante protección.