La hacienda en la boca del lobo

LUGO

ÓSCAR CELA

Vecinos de la Serra de Meira denuncian los continuos ataques a sus explotaciones, que sufren importante pérdidas y siguen sin soluciones por parte de la Administración

01 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

?i media docena de mastines sería suficiente para hacer frente a los ataques de dos lobos en una finca de la Serra de Meira. Y es que la fama lobera de la zona no pasa desapercibida para ganaderos y cazadores, pero sí para la Administración. Es lo que cree Alejandro Salvatierra, propietario de una explotación de más de 300 ovejas en Marco de Álvare. El ataque de dos lobos a un rebaño de casi dos centenares de ovejas se saldó anteayer con siete reses muertas. Algunas de ellas eran adultas y habían alcanzado los sesenta kilos de peso. Otras estaban preñadas, lo que representó una pérdida mayor, teniendo en cuenta que en el mes recién inaugurado comienza la temporada de partos.El ganadero afectado sostuvo a la hora de denunciar el hecho que fueron dos lobos los que atacaron el ganado en plena noche. Ayer era fácil contemplar a parte de las reses tendidas en la finca en la que pastaban, con una única marca de colmillo en el pescuezo. Peor suerte corrieron las que fueron perseguidas por el lobo en un monte próximo o aquellas de las que sólo apareció parte del esqueleto y de la lana.La carretera N-640 separa la finca de la Serra de Meira, un lugar por el que las ovejas cruzan en otra temporada en busca de nuevos pastos. Los ganaderos que tienen explotaciones sufren continuamente los ataques del lobo, aunque muchos, principalmente los mayores, no denuncian todas las pérdidas que se registran, principalmente de ganado caballar. Peligro Del peligro del lobo también saben los cazadores, que no ven con buenos ojos que la Administración pretenda que sean los cotos los responsables a la hora de pagar los daños ocasionados por estos animales. «Os cazadores, na súa maior parte, tamén son gandeiros. O que quere a Xunta é que paguen sempre os mesmos», apunta Alejandro Salvatierra. Tras denunciar pérdidas por casi 600 euros, Salvatierra cree que la Administración gallega debería actuar como la asturiana, que se hace cargo de este tipo de daños. Pero además de por la ausencia de indemnizaciones, culpa a la Xunta por autorizar y financiar la plantación de especies como el eucalipto en zonas dedicadas a praderíos. «A xente ocúpase de plantar os montes, pero ninguén os vai limpar. Iso permítelle ó lobo criar sen problemas e esconderse», explicaba ayer este ganadero al que el seguro privado de su explotación no le eximió de pasar la noche del viernes en vela vigilando el ganado.