HEMEROTECA La finalización de la N-120 preocupaba en Monforte a comienzos de 1983
LUGO
La preocupación por conseguir unas infraestructuras que casi siempre pasan de largo es una constante en la historia reciente de Monforte. A comienzos de 1983, Celestino Torres, alcalde monfortino por aquel entonces, manifestaba la necesidad de que tuviesen continuidad los trabajos en el tramo de la N-120 entre Canabal, Penalba y Ourense. Los trabajos se habían rescindido con anterioridad por diferencias de carácter económico. Torres destacaba la trascendencia de la terminación de la N-120 no sólo para Monforte, sino también para la comarca del Bierzo y la provincia de Pontevedra. Desinterés en Lugo El mandatario también reconocía entonces la posibilidad de que algunos sectores de la provincia de Lugo no estuviesen interesados por la finalización de este acceso, que él consideraba el más importante de Galicia en aquel momento. Su interés había sido respaldado por el regidor de Pontevedra, Rivas Fontán, y más timidamente por el de Lugo.