Una pelea en la discoteca de Becerreá llevó al banquillo a tres hermanos

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En el transcurso del altercado, ocurrido hace dos años, resultaron agredidas seis personas El fiscal pidió para el principal inculpado dos años de prisión y multas para los demás

17 dic 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

La madrugada del 10 de junio del 2000 fue más que agitada en la discoteca Jaguar 2 de Becerreá. Un enfrentamiento entre los de la localidad y los de la zona de Pedrafita acabó con seis personas lesionadas y con cinco detenidos, tres de ellos hermanos. Ayer tuvo lugar la vista oral en el Juzgado de lo Penal número 2 de Lugo. Acudieron únicamente tres de los acusados. El Ministerio Fiscal solicitó dos años de prisión para Jesús Trabado Capón, el principal inculpado, por un delito de lesiones. Para los demás, Manuel y Eugenio, reclamó multas por considerarlos autores de una falta de lesiones. La misma pena solicitó también para Juan Manuel Neira Pérez y José Manuel Novo Castro, que no comparecieron a la vista. Quien se llevó la peor parte en esa conflictiva noche fue Saúl Vázquez Pereiro porque le causaron una gran herida en la cara al darle con un vaso. Le tuvieron que aplicar cuarenta puntos de sutura y una operación de cirugía estética le supone ahora un desembolso superior a 4.200 euros. Precisamente esta es la indemnización que reclamó el fiscal. De acuerdo con el relato expuesto en la vista oral, las peleas fueron sucediéndose por grupos durante la noche, tanto en el interior como en el exterior de la discoteca. Entre los lesionados se encontraba el hijo del alcalde, que declaró en calidad de testigo. Las acusaciones apuntan a Jesús Trabado Capón como la persona que le dio con el vaso en la cara a Saúl, extremo que negó. «Estaba en un grupo y dos amigos me vinieron a avisar de que les estaban pegando. Yo lo que hice fue ayudar a separar y nada más. Me defendí algo pero ni pegué ni me pegaron», destacó el acusado en su intervención. El lesionado reconoció, sin ningún tipo de dudas a Jesús Trabado como su agresor. Dijo que él se había metido en la pelea con la única intención de calmar los ánimos y separar. No se llevaban mal El único acusado sobre el que pesa petición de cárcel destacó que no se llevaban mal con los de Becerreá. En ningún momento llegó a concretarse cuál había sido la chispa que encendió la mecha violenta. Manuel Trabado, al que el fiscal acusa de agredir a dos jóvenes, a los que supuestamente dio diversos puñetazos, también indicó que había intervenido en la trifulca para separar y apaciguar los ánimos. «A lo mejor le di a alguno porque se venían encima de nosotros pero no hubo ninguna intención», destacó. Su hermano Eugenio ofreció una versión muy similar. Al fiscal le llamó la atención el hecho de que cuando la Guardia Civil fue a la casa de los tres hermanos, en Noceda (As Nogais), para interrogarles éstos contestaron que esa noche no habían salido. Su padre, sin embargo, manifestó a los agentes que ya se temía que en esa velada pudiese pasar algo. Para declarar fueron citados por el fiscal doce testigos, entre ellos los lesionados. Una de las personas convocadas por la defensa manifestó que no había visto la agresión pero recalcó que presenció un «vaso volando». El fiscal, en sus conclusiones, sugirió a la juez que dedujese falso testimonio contra este testigo. La acusación particular pidió para Jesús Trabado Capón dos años y seis meses de prisión.