Los criadores señalan que, aunque ya puede ser tarde para reaccionar y evitar un mal resultado en la feria, aún hay tiempo de frenar la paulatina pérdida de prestigio del capón de Vilalba. Apuntan que lo que hay que tener muy claro es no confundir productos distintos como son la gallina de Mos y el capón. Advierten de que actualmente el capón tiende a ser un producto grande que se logra a base de híbridos, mientras que la raza autóctona tiene un tamaño menor y por su genética tiene otras calidades. Subrayan que el registro de la gallina de Mos precisa la colocación de una chapa en el ala derecha tras el nacimiento del ave y un documento que acredite su raza y procedencia, cosa de la que carecen los capones del municipio vilalbés. En esta línea está trabajando Avimós, asociación creada para la recuperación de la raza de la gallina de Mos, y que ya tiene reproductoras repartidas por diferentes puntos de la geografía gallega, especialmente en Terra Chá. Control de Avimós En Avimós, como entidad encargada del registro de estas aves, no tienen constancia del número ni de la localización de los capones que se venderán este año, con la excepción de 120 ejemplares que aportaron los criadores de este colectivo y que están controlados directamente por su servicio técnico.