Tiene un Mercedes 190 construido en 1951, y aunque el modelo había salido 16 años antes, se conserva casi como cuando salió de la fábrica
21 oct 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Aunque no es coleccionista, a Luis Fernández Freire le gustan los coches antiguos, y hace algo más de diez años decidió comprar uno. Tras varias gestiones y averiguaciones, contactó con una persona de Lugo que le vendió un Mercedes 170 SD, del año 1951, aunque es el mismo modelo que el que comenzó a fabricar la marca alemana en 1935, con frenos de disco y algún elemento más moderno. -¿Lo utiliza mucho? -Lo saco sobre todo cuando hace buen tiempo, porque tiene una ambientación muy buena, y en alguna ocasión lo llevo a una boda o a un acto similar, como el otro día al homenaje a Basilio Losada. A la gente mayor le hace ilusión ver un coche antiguo, sobre todo a los mayores de 60 años, porque les recuerda cuando aún ciruculaban por las carreteras habitualmente. -¿Hace viajes con él? -Normalmente ando por la zona de O Páramo, que es dónde vivo, pero todos los años lo llevo una semana a Redondela porque trabajo y resido allí durante la semana. El año pasado lo llevé a Baiona y pasé a Portugal en él. -¿Es muy costoso sostener un vehículo antiguo? -Este en concreto, no. Requiere dedicarle bastante tiempo, pero piezas apenas necesita. Es el típico coche que no se rompe y que conserva el estado original, con unas modificaciones mínimas obligadas, como la incorporación de cinturones de seguridad y reflectantes en las luces traseras. La chapa es durísima y en el chásis tiene dos fuertes tubos. -¿Corre mucho? -Tiene un motor diésel de 1.800 centímetros que anda muy bien y alcanza los 100 kilómetros por hora, aunque es algo ruidoso.