De un lado para otro, sin parar

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LUGO

XABIER NOVO

Con pulpo y vino se anda camino en este mes de octubre lucense, aunque algunos siguen con su empeño de limpiar la ciudad, y otros con el de comentarla y recordarla

19 oct 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

De emperadores a ministros No quiero ni pensar en qué condiciones llegaría el vino de la Ribeira Sacra a Roma cuando se lo enviaban a los emperadores, pero sí les garantizo que ahora lo toman los ministros y que es de excelente calidad. Ayer, sin ir más lejos, fue Mariano Rajoy el que acudió a Chantada, a la bodega Vía Romana, donde asistió a una comida con personas del PP entre las que estaban Fernández de Mesa, Francisco Cacharro, María Jesús Sáinz, Romay Beccaría y Julio Padilla . De lo hablado durante el encuentro no me pregunten, aunque parece ser que se celebran con cierta regularidad, pero sí estoy seguro que el vicepresidente paladeó detenidamente el vino, porque es un reconocido divulgador de los caldos de esta denominación. Del «polbo» al polvo ¿Qué lucense de más de 30 años no tuvo encomendada durante la niñez la función de bajar el polvo los días que pasaba el camión de la basura? Pues la militancia de Nuevas Generaciones del PP anda enfrascada en eliminar los residuos de los jardines de toda la ciudad, para lo que se reúnen los sábados, provistos de sacos, y cada día se van a una zona distinta. Ayer a media tarde su presidente, Lorenzo García , los convocó junto al Instituto San Xillao. Claro que el ejercicio les vendría bien porque la noche anterior los había invitado a cenar, ya que celebraran la pulpada anual, a la que también invitaron a Francisco Cacharro, Manuela López Besteiro, José Manuel Barreiro, Ana Chao y a Julio Padilla (vaya jornadas gastronómicas para el primero y el último de los que acabo de citar). De las musas al teatro La conmemoración de los 36 años de la fundación del Clube Cultural Valle Inclán está permitiendo hacer un repaso de la menguada vida cultural de hace décadas, pero también están saliendo a relucir detalles de la vida social y de los personajes que se movían algo en al ciudad, porque algunos son los que estos días acuden a los debates en la galería Sargadelos. Uno fue, es y será, Antonio Penedo , a quien el director teatral José Tamayo trató de impedir que se convirtiese en farandulero de honor de Lugo, ofreciéndole la posibilidad de quedarse en Madrid, cuando estudiaba Derecho, para dedicarse profesionalmente al teatro. Él rechazó la oferta con la disculpa de compromisos familiares, pero yo creo que fue por una incapacidad para superar el «mono» que tendría ya por entonces de su ciudad. A propósito, que Xerardo Pardo de Vera reconoció su parecido físico con el de Valle Inclán (qué remedio), pero comentó que le hubiese gustado mucho más que el parecido fuese intelectual. Tranquilo, amigo, que el de Vilanova dejó el listón poco menos que inalcanzable, pero las crónicas parlamentarias que durante un tiempo publicó este mismo períodico tampoco estaban nada mal.