Los colectivos que integraban la plataforma para la defensa del río Miño instalaba carteles donde denunciaban su deterioro. Las pancartas las situaban en las diferentes entradas de la ciudad, en especial la del puente romano. Los promotores apuntaban que era el inicio de una campaña de concienciación ciudadana. Incluso, intentarían llevar la campaña informativa y de crítica por los ayuntamientos por donde pasa el Miño. Los responsables de la plataforma señalaban que era el pueblo el que debía defender el cuidado del río «pois a ineficacia e o desinterese dos organismos que tiñan a obriga de conservalo é total», manifestaban en un comunicado. PSOE y BNG presentaron ante la Xunta planes de saneamiento y conservación del río, rechazados por el PP. Unos días antes, en el trascurso de un pleno infantil celebrado en el Concello, los jóvenes ediles señalaron que era necesario conseguir que el Miño recuperara su salud.