Las autoridades se turnaron para echar el cemento

Suso Varela Pérez
Suso Varela MONTERROSO

LUGO

No era una mañana de lunes cualquiera en Monterroso. Ya a cinco kilómetros se divisaban los coches patrulla de la Guardia Civil. En el Ayuntamiento estaban los miembros de la corporación local, los funcionarios, la banda municipal, además de una amplia representación de periodistas, con pegatina incluida, que lo acreditaba. Un helicóptero sobrevolaba la villa. Traía a Ángel Acebes. Eran las diez y media, puntualidad absoluta. Con el ministro llegaron cuatro coches, con escoltas y autoridades, entre ellas Fernández de Mesa, López Valdivielso y Labrada Losada. Y comenzó el recital de amabilidades del ministro. Con el mejor gesto fue saludando a todos los presentes, con Gato Soengas de anfitrión. Arrancó la comitiva de políticos, periodistas, músicos y monterrosinos varios hacia el acto de colocación de la primera piedra. En el solar esperaban al ministro los guardias civiles, a los que fue saludando de uno en uno. Tras las explicaciones del arquitecto, comenzaron los actos protocolarios. La firma del acta de construcción de la casa cuartel dio paso al momento más albañil de la mañana. Con la ayuda de dos obreros de Indeza, ministro, delegado del Gobierno, director general de la Guardia Civil, presidente de la Diputación y alcalde de Monterroso se fueron turnando la paleta de cemento y los objetos varios que se introdujeron como recuerdo para las futuras generaciones. Entre las piezas había periódicos del día, una revista de la Benemérita, una colección de monedas, una copia del acta de firma y las tarjetas de visita del que quisiese. Una señora pidió permiso, a lo que el ministro accedió de nuevo con amabilidad. El momento más divertido se produjo a la hora de decidir el turno de intervención en lo de echar cemento. Acebes a Cacharro: «Tú, que de esto sabes mucho». Gato Soengas escucha la jugada y dice: «Este chico -por Cacharro- está muy acostumbrado». Acebes: «No es la primera que pone». Cacharro sonrió, pero no dijo nada. Acebes se fue como llegó. Riendo y dando la mano a todos.