Un recorrido sentimental por el paraíso particular de los Onega

Benigno Lázare LUGO

LUGO

PRADERO

El oficialismo del acto de Pol no anuló la faceta popular del homenaje José Ramón y Fernando Onega emocionaron a más de un vecino con sus intervenciones

22 sep 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

«Recibín premios da man do Rey, e a medalla Castelao, pero o mellor de todo é sentirse querido polo pobo no que un naceu», afirmó ayer el periodista Fernando Onega durante el acto de entrega de los títulos de hijos predilectos a él y a su hermano José Ramón, director general de Política Interior. Ambos dieron buena muestra de su dominio de la oratoria y compartieron también el tono intimista y localista en sus intervenciones, que en el caso del periodista fue más poética y motivó que más de un habitante de Pol tuviese que echar mano del pañuelo para secarse las lágrimas. La ministra de Sanidad, que dijo conocer bien Pol, aún sin haber estado nunca, debido a los detalles que le contaba José Ramón, reconoció que resulta difícil hablar después de que lo hayan hecho ellos. Dijo que le gustaría conocer a más gente de Pol para comprobar si ese don de la palabra es algo genético en la Galicia interior. El ponente, Francisco Rivera, describió los méritos de los hermanos Onega para que la corporación les concediese el título de hijos predilectos. El principal fue el mantenimiento de los vínculos con la tierra natal. Elogió también la talla personal de y profesional de José Ramón y recordó citas referentes a Fernando de destacados intelectuales y profesionales del periodismo. Francisco Umbral atribuyó a este comunicador parte del éxito de la transición, y directores de diarios como El Mundo, La Voz de Galicia , presente en el acto, o Abc , lo consideraron entre los mejores profesionales de este país. José Ramón dijo que la corporación municipal «tocó nuestra fibra más profunda». Aseguró que nunca olvidará la presencia de la ministra en Mosteiro y citó uno por uno a los cinco conselleiros presentes y demás autoridades, así como a las agrupaciones y colectivos que participaron en el homenaje. También reveló anécdotas con los vecinos, como el que le preguntó si la distinción concedida llevaba incluida una pensión. De su padre, fallecido hace 30 años, destacó el sentido de la justicia y de su abuelo dijo que tenía la singularidad de los habitantes de Pol. Fernando aludió a la visita que hizo a la localidad Portela Valladares hace 80 años. Propuso a los conselleiros que concediesen una ayuda a Pol y aseguró que los vecinos son «os auténticos fillos predilectos». La ministra, como no le pidieron nada, cerró el acto deseando «salud moral». Entre las adhesiones, el alcalde leyó un telegrama de felicitación del presidente del Gobierno.