Manuel Fraga llegó ayer a Becerreá para iniciar su descanso vacacional y practicar una de sus actividades predilectas en la reserva nacional de caza de la zona
26 jul 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Pontes de Gatín El Hotel de Natureza Pontes de Gatín, en el concello de Becerreá, recibió ayer la visita del presidente de la Xunta, Manuel Fraga , que un año más se dirigió a Os Ancares como preludio de su período vacacional. En un ambiente distendido, el jefe del Ejecutivo gallego fue recibido por los propietarios del hotel, Delfín Díaz Gonzalez y María del Carmen Pérez , que fueron sus anfitriones. Tras conocer el exterior de las instalaciones, ubicadas en un paraje natural privilegiado, a escasos metros del puente que le da nombre y próxima a la reserva natural de Os Ancares, Fraga, recorrió las diferentes estancias interiores. Las siete habitaciones de que dispone han sido bautizadas con nombres alusivos a actividades y lugares de la zona. Curiosamente, una de ellas fue bautizada como As xuntas . También estuvo presente el alcalde de Becerreá, Antonio Fernández Pombo , que bromeó con el presidente acerca de los galardones que éste atesora por su trayectoria como cazador, asegurándole que eran fruto de maniobras caciquiles. Fraga dejó constancia de su presencia firmando en el libro de honor del hotel tras ser invitado, junto con los restantes asistentes, a un ágape por cortesía de los propietarios. Reserva nacional de caza El presidente de la Xunta, se dirigió al albergue de Os Ancares, donde le acompañaron, entre otros, Alfredo Sánchez Carro , presidente del Club Ancares, y Francisco Bobadilla , director xeral de Conservación da Natureza. Desde allí partió a las 19.30 horas en un vehículo todoterreno hacia la reserva nacional para practicar la caza del corzo. Excursión a Santa Isabel Los usuarios del centro de día Antonio Gandoy, para enfermos de alzheimer, y otras demencias, se desplazaron en la jornada de ayer a la carballeira de Santa Isabel, en Outeiro de Rei. Participaron en actividades lúdicas, educativas y en un taller de reminiscencia, bajo la supervisión de Fátima , su cuidadora. Además, los asistentes celebraron una comida al aire libre junto con trabajadores y voluntarios.