El Concello de Rábade elaborará una ordenanza sobre vertidos, que incluirá las sanciones que podrá aplicar la administración local. Así lo acordaron los grupos municipales del PSOE y PP pretenden que se haga de forma inmediata. Mientras, el equipo de gobierno consideró oportuno esperar a que entre en funcionamiento la depuradora. Sobre este asunto, la corporación debatió sobre las alternativas para construir el emisario que envíe las aguas residuales desde la zona norte de la villa a la estación depuradora. La que utilizaría el método de gravedad fue considerada «irrealizable» por los técnicos ya que precisaría ir a 18 metros de profundidad, lo que dispararía su coste. Entonces sólo queda la opción del bombeo, para elevar las aguas residuales y que vayan directamente a la nueva estación de tratamiento. El alcalde anunció que convocará un pleno para presentar su propuesta. También acordaron hacer un estudio energético para evitar que el consumo de la nueva depuradora sea excesivamente elevado. Respecto al funcionamiento de la depuradora, los socialistas entendían que no funciona desde diciembre, argumentando que los datos de facturación de energía eléctrica reflejaban un gasto de 893.294 pesetas, pero este año no se pagó nada. El regidor apuntó que los informes de los técnicos especificaban un gasto de seis millones, y que dejó de funcionar el día de los vertidos, cuando los operarios de la nueva depuradora sellaron la vieja, ya que presentaba grietas.