Ciertos comportamientos cambian en muy contadas ocasiones, como la conjunción de los planetas «¡Beatificación!, ¡beatificación!», entró gritando en el bar-ateneo uno de los contertulios, más por llamar la atención que por auténtico espíritu reivindicativo. Independientemente de algunos inconvenientes de procedimiento, los milagros que alegaba en su favor para conseguir la gracia tal vez careciesen de relevancia divina, pero no terrenal, porque constituían una especie de conjunción de planetas, de esas que se dan una vez cada siglo y medio. Al parecer, tres los tenía acreditados, aunque el cuarto, no.
17 may 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Sin demasiados preámbulos el contertulio relató los hechos milagrosos que le acontecieron en diferentes jornadas pero en un plazo de pocas horas. El primer hecho de difícil encaje en la ley natural fue, según dijo, que cuando caminaba por la rúa de a Raíña traspasó la barrera visual del concejal Juan Méndez sin recibir un abrazo y ni siquiera un apretón de manos. Hay testigos. Los otros tres contertulios se miraron con cara de asombro e incredulidad y se aposturaron nuevamente para escuchar las demás revelaciones. Más relajado, mostró la carpeta azul en la que guarda las pruebas de que esta misma semana la teniente de alcalde Branca Rodríguez Pazos, tan asfixiada ella y esclava de la puntualidad, llegó con bastante retraso a una reunión para arreglar lo de los asuntos municipales. Él no llegó a mostrar los documentos, pero surtió el mismo efecto, porque nadie puso en duda la delicada situación en la que se vio la edil, que tuvo que aguantar las chanzas de los demás comisionados, si bien esto último pudo no ser cierto y deberse al envalentonamiento del aspirante a beato, ante la actitud de comunión de sus interlocutores. No menos milagroso fue el tercer hecho presentado por el contertulio en su favor. Se dijo poseedor de un documento de la Diputación redactado en gallego. Ítem más: le pareció alviscar por la calle a un miembro del servicio provincial de normalización lingüística. Ambas coincidencias pudieron verse favorecidas por el ambiente generado en fechas precedentes, con motivo del Día das letras galegas . Ciertamente, los tres hechos milagrosos son suficientes para que quien los experimentó aspire a los altares, por su rareza, que no por su esencia. Pero aún hay otro, si bien sin documentar: escuchó como Anselmo Sampedro balbuceaba unas palabras en gallego. El inconveniente para que el amigo contertulio pueda subir a los altares es que está vivo, a Dios gracias, y sólo Escrivá de Balaguer estuvo a punto de conseguirlo.