La mayoría de las enfermedades que aquejan a los ancianos lucenses, de los que 72 son centenarios, son crónicas A Lugo le salen arrugas y en su perfil empieza a nacer un bastón. Uno de cada cuatro lugueses tiene más de sesenta y cinco años, uno de los porcentajes más altos de envejecimiento del planeta. Pero esto no significa que seamos más longevos, según explicó el doctor Fernando Veiga, presidente de la Sociedad gallega de geriatría. El motivo no es otro que el de la baja natalidad. «Los jóvenes se van fuera para formar sus familias, y es ahí donde habría que hacer hincapié». En cuanto a los ancianos, «nunca han estado tan sanos». La mayoría de las enfermedades que padecen se han convertido en crónicas, gracias a los avances en la medicina. Muchas de ellas los incapacitan; convirtiéndolos en seres dependientes de otra persona, que no siempre está disponible.
26 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.La peor dolencia que aqueja a los ancianos lucenses es la soledad. Entre el 10 y el 15% de ellos viven solos. Un porcentaje importante, el 25%, tiene como única compañía a otra persona de su misma edad. «Lo ideal es que se los pueda cuidar en su casa, lo cual es cada vez más difícil para las familias sin un incentivo económico por parte de la administración», explicó el geriatra Fernando Veiga, que considera deficiente el número de residencias disponibles en la provincia. «Habría que potenciar los servicios sociales de atención a domicilio y aumentar de forma considerable el número de camas disponibles en toda la provincia», explicó. Centenarios lucenses El volumen de población mayor de 65 años parece justificar este incremento: En Lugo viven 96.005 personas mayores de 65 años, según la revisión del padrón de 1.999. Los centenarios son un grupo importante, un total de 72, entre los que las mujeres (47) casi duplican a los hombres (25). La investigación y el tratamiento médico son los otros dos campos de batalla importantes a la hora de mejorar la calidad de vida de los ancianos. Se trata de evitar, en la medida de lo posible, que los ancianos se vuelvan dependientes, aplicándoles el tratamiento médico adecuado.