BENIGNO LÁZARE LA OTRA MIRADA Hoy es una calle de aspecto moderno, pese a la pendiente reforma urbanística Durante mucho tiempo la calle San Roque reflejaba el concepto de división de poderes del franquismo. La parte inicial conservó el nombre del santo y el segundo tramo se llamaba Muñoz Grandes. Al régimen lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios. Era una vía de enlace con las lejanas tierras de Montirón. Era tan larga como la noche de los tiempos. Ahora es una de las principales beneficiadas por la creación del campus universitario, con un aspecto moderno, aunque las aceras siguen siendo receptivas a todo menos a los peatones.
15 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.La Calle de San Roque es una de esas travesías lucenses que no son de nadie, al menos a la hora de repararlas a fondo. Sin embargo, para el pago de los impuestos sus vecinos no tienen que esperar a que las administraciones se pongan de acuerdo para saber a quién le han de cotizar. A duras penas, el Ministerio de Fomento le dio hace meses una nueva capa de asfalto, a la espera del deseado proyecto de reforma integral. Sin embargo, las aceras siguen como siempre, con lo que turismos, furgones y camiones pueden continuar aparcando a sus anchas, siempre que los materiales de obras y demás atrancos dejen sitio libre. Los peatones tienen más problemas ya que aparte de esos atrancos, también han de sortear los coches estacionados. El asilo crea en la calle una especie de zona despejada. Hoy es un edificio bien conservado con un entorno cuidado, pero no siempre fue así. Cuando su aspecto era bastante más lúgubre era frecuente ver llegar a su puerta coches que traían a ancianos con todas sus pertenencias metidas en fardos o maletas reforzadas con cordón, o simplemente a granel en la parte de atrás, tapadas con papel de periódico. Esas estampas no animaban a iniciar un paseo por la calle, en la que la mayoría de las casas tenían vivienda en los bajos o eran locales vacíos con grandes puertas. A medida que fue creciendo el campus universitario, se fue ampliando la zona de la movida por la calle, a partir de la de A Marina, en dirección al centro. Tras los pub llegaron los cíber, alguna librería especializada, papelerías y tiendas que permanecen abiertas todo el día o la mayor parte, locales de comida rápida y supermercados. El día que el Ministerio de Fomento se decida a acometer la reforma, será una calle de aspecto bastante moderno, como ya lo es ahora su ambiente. Únicamente mantendrá la estrechez propia de la mayoría de las vías de esta ciudad, concebidas sin conceder demasiada importancia al inevitable progreso.