Unos seis mil estudiantes y profesores universitarios se manifestaron para pedir enmiendas a la LOU Ayer se escribió el último capítulo de la historia universitaria del campus de Lugo. Unos seis mil estudiantes y profesores universitarios tomaron las calles de la ciudad, portando pancartas y coreando estribillos en contra la Ley Orgánica de Universidades. Protagonizaron varias sentadas, cortaron el tráfico en la Ronda y rodearon la muralla a modo de cadena humana. Ésta fue sin duda la clave para demostrar la vinculación entre el monumento y la institución, ambos patrimonio de la humanidad.
14 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.La marea humana partió del campus y, progresivamente, fue sumando participantes a medida que la manifestación se acercaba al centro de la ciudad. Atrás, dejaban las aulas vacías, desnudas de alumnos que ayer cumplieron la octava jornada de protesta por la aplicación prevista de la Ley Orgánica de Universidades (LOU). «Non nos mires, únete». Así cantaban los manifestantes a las decenas de viandantes que se sorprendían ante la numerosa comitiva. Las versiones musicales de piezas como A Carolina sonaron en las sentadas registradas en la Avenida de Madrid, Ramón Ferreiro y en la calle San Marcos, ante la Diputación Provincial. La comitiva avanzaba y a cada paso, aumentaba su número. Las aproximadamente doscientas personas que le esperaban frente a la Escola de Maxisterio recibieron a los manifestantes con aplausos, minutos antes de que la manifestación tomara el centro de la ciudad, atravesara la Praza Maior y la Rúa da Raiña. «Nunca tal se viu en Lugo», se sorprendía una señora que apuraba el paso para entrar en una droguería, donde también colgaba un cartel de apoyo a la huelga universitaria. Profesores y alumnos invadieron el corazón de una ciudad con 10.500 universitarios matriculados. Sus voces se dejaron oír, también sus críticas hacia el gobierno del PP: «Pilar del Castillo es hija del Caudillo» o «Fraga lambón, menos marisco e máis educación». Ante la Subdelegación del Gobierno, con la Praza de Armanyá abarrotada, la comitiva fue recibida por miembros de la comunidad universitaria y sindicalistas. Una alumna leyó un comunicado para reclamar una universidad pública y gratuita, rechazar los órganos unipersonales y los sistemas educativos neoliberales. A las 13.30 horas, el adarve de la muralla registraba una cifra histórica de ocupación. Los miles de manifestantes formaron una cadena humana para reivindicar que, además del monumento, la institución a la que pertenecen es también patrimonio de la humanidad y merecedora de respeto.