El concejal de Medio Ambiente, Marcos Cela, informó de que, desde la avería en la red de suministro que dejó sin agua potable a gran parte de la ciudad, varios vecinos de la rúa Progreso se quejaron de que el agua en sus casas olía a productos petrolíferos. Cela explicó que ayer remitieron muestras del líquido a la Facultade de Farmacia de Santiago, y que comprobaron que un extremo de la red de suministro, colocada recientemente en la calle, tenía sus llaves de paso cerradas. Al entrar agua en la tubería sólo desde San Pedro, no se habría purgado de suciedad la tubería tras la obra de colocación y, con la carencia de agua del día de la avería, esos residuos habrían llegado a los depósitos. Además, tampoco se habría limpiado correctamente el tratamiento interno de la cañería para que no se adhieran inmundicias. Pero en ningún caso, reconoció Cela, se explica por qué huele a gasolina. Por otra parte, el edil indicó que los servicios municipales revisaron la red separativa en el barrio de Montirón, cuyas tapas saltaron durante la tormenta vivida el sábado, con la consiguiente salida de aguas residuales a la calle. De nuevo en Montirón Los servicios municipales, que trabajaron recientemente en el lugar en cuatro ocasiones, hallaron un entronque en la acometida mal hecho. Cela cree que esta reparación evitará nuevas «fugas» hasta que se pueda acometer la reforma integral del saneamiento del barrio. El edil aclaró que no se acudió a limpiar la zona hasta el lunes porque el camión succionador de Urbaser no trabaja el fin de semana.