A la búsqueda del décimo desaparecido

La Voz

LUGO

XOSÉ CARREIRA CRÓNICA Un lugués consigue que vuelvan a investigar en Canarias quién cobró un premio de la lotería de 16 millones

30 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

La tenacidad de Antonio Grandío, un emigrante de Baamonde en Canarias, parece no tener límites. Consiguió por segunda vez que el caso que le trae de calle desde hace dos años y medio volviese a investigarse. Está en una batalla con dos frentes: averiguar quién cobró los 16 millones de pesetas de un décimo de lotería que él dice haber comprado y que le desapareció y, al mismo tiempo, localizar a tres maños que vieron como él adquiría la participación en un bar de Mogán, en Las Palmas. Dice estar pisando tan fuerte sobre el asunto que llegó a recibir amenazas de muerte si no abandona la isla. Estos hechos los denunció hace unas semanas ante la Guardia Civil. Sus propias averiguaciones le permitieron descubrir que las personas que estaban en el establecimiento cuando él compró, a principios de enero de 1998, un décimo del número 07199 residen en la comunidad de Aragón. Grandío asegura que esos tres anónimos ciudadanos compraron participaciones con dichos dígitos porque él les insistió en que lo hicieran ya que tenía una corazonada. Además, quiso echar una mano al dueño del establecimiento para que vendiese la tira que tenía en el mostrador en unas fechas malas para gastar en probar fortuna porque acababan de pasar los sorteos de Navidad y del Niño. Otras dos personas más, según la versión del emigrante lucense, aseguran que él compró el décimo. La situación es complicada porque los décimos son cheques al portador, como así manifestaron desde Loterías y Apuestas del Estado, pero el protagonista de esta situación no se da por vencido. ¿Cómo le desapareció el décimo millonario al emigrante lucense? El propio Grandío asegura que después de comprarlo abrió la cartera sobre el mostrador y sacó otras participaciones de la ONCE para tirar a la papelera. Él cree que alguna persona se lo robó. En su momento, denunció el caso y la justicia decidió archivarlo. Grandío está molesto porque no llegaron a notificarle este extremo. También está muy enfadado con los tres abogados que le llevaron el asunto. «Esto huele muy mal porque el décimo está cobrado e ingresado pero ya se sabe, el emigrante que se vaya y no incordie», manifestó. «Yo reclamo únicamente lo que legalmente me pertenece, aunque me suponga atravesar una situación de riesgo, así como múltiples problemas personales de diversa índole. Estoy amenazado de muerte. Ahora mis investigaciones dieron resultados y ya dispongo de pruebas contundentes que serán aportadas en su momento», manifestó. Después de lograr que el caso volviese a estar en manos de los miembros de la policía judicial de la Guardia Civil, espera que la justicia cumpla su papel. Considera que los jueces deben ordenar la localización de los tres maños que compraron los décimos premiados y que vieron como Grandío también adquiría el suyo.