GASTRONOMÍA Los turistas que visitan estos días la montaña demandan el típico plato invernal El cocido es el plato invernal del interior de Galicia por excelencia. En la zona de la montaña de Lugo incorpora el butelo o la androlla, según sea en la zona de A Fonsagrada o en la de Navia de Suarna. Su popularidad va en aumento y cada vez son más las casas de comida que ofrecen la posibilidad de degustarlo todo el año, incluso sin necesidad de encargarlo. Emigrantes de vacaciones, turistas y también peregrinos extranjeros no desaprovechan la ocasión de pedirlo, estimulados por la moderación de las temperaturas en los pueblos más altos de la provincia. Algunos establecimientos siguen limitándolo al invierno.
04 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Algunos restaurantes y casas de comidas de la montaña reconocen que cada vez la carta que ofrecen en verano se parece más a la del invierno. A pesar del calor, la gente que acude a comer a estos establecimientos pide gastronomía local: caldo, carne de ternera, cocido, butelos y androllas. Hasta hace pocos años, estos dos embutidos sólo era posible pedirlos durante el invierno. Ahora hay pequeñas fábricas que los elaboran durante la mayor parte del año, con lo que surgieron casas de comidas que los ofrecen en cualquier época. En A Fonsagrada, Eva Pérez es la cocinera y copropietaria de uno de los restaurantes de siempre. Pese a que el butelo figura en un lugar destacado de su carta, mantiene la costumbre de limitarlo a los meses de invierno. Afirma que los compra en una carnicería de unos familiares, que los hacen de forma artesanal sólo en los meses tradicionales del embutido. Otros manjares Por otra parte, tampoco se pasó a los grelos congelados, de modo que en verano le faltan dos de los elementos fundamentales. Para suplir el cocido, ofrece chuletones, entrecót, cabrito, revueltos y pescado. En Navia, José García sigue la misma línea en su establecimiento. Durante el invierno hace dos matanzas y cuando se acaban las androllas y los grelos, que suele ser por Semana Santa, ya no ofrece más. Al margen de estos dos casos y de alguno más, abundan los que, atendiendo a la demanda de los visitantes, hacen un potente cocido durante todo el verano, salvo en fechas de excepcional calor. Manuela Amigo ofrece uno completo en su hostal de San Román de Cervantes al menos una vez a la semana durante el año, con contados aplazamientos. Amigo asegura que, sea verano o invierno, cuando lo hace, al menos la mitad de los clientes lo eligen, sobre todo los habituales que lo conocen. Afirma que durante el verano también tiene éxito el lacón con verdura. Cocido y caldo son platos fijos en la hospedería de José Manuel López Valiña, en O Cebreiro. Señala que el cocido lo piden en verano los emigrantes que regresan de vacaciones y que, por supuesto, lo conocen. Peregrinos También tiene aceptación el cocido entre los peregrinos, que representan un porcentaje alto de su clientela. Sobre todo los extranjeros lo piden por ser «plato típico». Los franceses descubren que se parece bastante a una especie de potaje que cocinan ellos. Valiña asegura que a los que lo piden por primera vez les acaba «encantando» y, si tienen ocasión, repiten.