Una exposición mostró en Lugo la variedad de embarcaciones tradicionales que se usaban en este río El río Miño dio vida a numerosas localidades asentadas en sus riberas. Entre otros aspectos, ejerció su influencia sobre las embarcaciones que se movían por sus aguas. En la exposición «Do batuxo ao carocho» pudieron apreciarse las diferentes tipologías de las barcas. Sus usos principales fueron los de la pesca y el traslado de personas, aunque también movieron a ganado e incluso carros.
09 jun 2001 . Actualizado a las 07:00 h.La apertura de pistas entre las aldeas, los motores en las lanchas y la construcción de embalses y presas los arrinconaron al olvido. Pero hasta no hace muchos años los batuxos eran una imagen frecuente en ríos gallegos como el Miño, el Sil, el Cabe y el Ulla. Ayer se pudieron ver en el Parque do Miño una muestra compuesta por una docena de estas embarcaciones tradicionales de río, organizada por la asociación Barcas do Miño, de Chantada, y el Concello de Lugo. A su alrededor, otras manifestaciones de la cultura que creció junto al Miño: cesteiros y oleiros, y una comida a base de anguilas y truchas, dieta frecuente entre los moradores de las riberas del río. Junto a cada barca podía leerse un cartel con datos sobre su tipología, la localización, el volcabulario relacionado con su uso y para qué se empleaba. Por la tarde, se echaron al río, y no faltaron gaiteiros que se subieron a las embarcaciones para llevar sus melodías por las aguas del Miño. Carácter ecológico Uno de los organizadores, Anxo Moure, destacó el carácter ecológico de las barcas tradicionales, y defendió su recuperación con fines didácticos y recreativos. «Igual que se pode andar nunha pedaleta, sería ideal que se poidera pasear en batuxo polo río», dijo.