Los años difíciles del edil demócrata

LUGO

ARCHIVO GUILLERMO PEINÓ

Dos decenios después de las elecciones municipales de 1979 los concejales recuerdan sus ilusiones, debates y anécdotas Lugo es una ciudad singular en más de un aspecto. Incluso en la forma de comenzar su andadura por el camino de la democracia municipal en su etapa más reciente. Lugo no tuvo una, sino dos primeras corporaciones municipales en las elecciones de 1979. Los primeros comicios dieron como resultado la corporación que se constituyó el 20 de abril del citado año. Pero estos fueron impugnados por unos concejales que no se presentaron a la segunda convocatoria, en octubre de 1979. José Novo Freire (UCD), alcalde en las dos ocasiones, merece desde distintas formaciones políticas el elogio al talante dialogante en un momento difícil.

02 jun 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Eran unos años de mucha ilusión y cambios rapidísimos. La corporación que se constituyó el 20 de abril de 1979 incluía nombres y grupos que no aparecerían en la que se formó el 8 de octubre del mismo año, después de que se repitiesen las elecciones que impugnó Independientes por Lugo, el grupo que lideraba el presidente de la Cámara de Comercio Mauricio Posada Veiga, por un problema de falta de papeletas (de uno de los dos tipos de papeletas) de su candidatura en algunas mesas. Al final, Posada Veiga no se presentó a las elecciones que él mismo había forzado. El abogado José Novo Freire (UCD) consiguió la alcaldía en las dos ocasiones. Recuerda que se enteró de que se habían anulado las elecciones, y que, por tanto, había dejado de ser alcalde, durante el regreso desde Sanxenxo, de inaugurar la calle dedicada a Lugo. «Pare -le dijo al chófer- que me han cesado y ya no tengo derecho a coche oficial», bromeó con el funcionario. Había sido alcalde durante 33 días. Así las cosas, se nombró una gestora que dirigió el Ayuntamiento hasta la toma de posesión de la nueva corporación. Cada partido propuso una lista de nombres, en número proporcional a sus resultados. La presidió Jesús Ibáñez Méndez, que ya había sido concejal en varias ocasiones. Algunos partidos cambiaron sus listas para la repetición de las elecciones. Fue el caso del PSOE, en el que Mariano Sanz Pech cedió la plaza a Manuel Varela Flores, quien constituyó su propio equipo. En la segunda convocatoria entró en el Ayuntamiento el PCG, que en la primera se había quedado fuera por una docena de votos, y lo hizo con dos concejales. En aquella complicadísima corporación que dirigió los destinos del municipio desde octubre del 1979 a mayo de 1983, la UCD capitaneada por Novo Freire comenzó gobernando con el apoyo de la Coalición Democrática encabezada por Aniceto Codesal y que tenía en sus filas al ya entonces veterano concejal Francisco Cacharro Pardo. Junta de portavoces Las relaciones UCD-CD no terminaron precisamente bien, y Novo acabó por intentar constituir una junta de portavoces con todos los cabezas de lista, pero no se apuntaron ni CD ni el entonces denominado BN-PG. Sí colaboraron en el gobierno del Ayuntamiento los socialistas de Manuel Varela, los comunistas de Dafonte y los independientes de Ramón González. «Gobernar fue difícil, pero no imposible», recuerda Novo, el alcalde que, en palabras de Dafonte, «axudou co seu talante a que todos encontráramos o noso sitio».